Populismo con barbijo: la grieta ahora es entre los anticuarentena y los “buenos”

Populismo sanitario

Chantal Mouffe explica que el populismo “no es una ideología, es una estrategia discursiva de construcción política. Es una construcción sobre la base de la frontera pueblo- oligarquía”(1).

La frontera a la cual se refiere es la frontera interna dicotómica (o antagónica), señalada por Ernesto Laclau, “que divide a la sociedad en dos campos”(2)
Para el populismo, de un lado está el pueblo y del otro lado está el anti-pueblo, o bien de un lado está el pueblo y del otro lado el poder al cual se enfrenta. En todo caso, el pueblo es “un componente parcial que aspira, sin embargo, a ser concebido como la única totalidad legítima”.(3).

La parte queriendo hacerse pasar por el todo. El único todo legítimo.

Y por pueblo no debe entenderse una cantidad de individuos, de carne y hueso, cuya suma componen una sociedad: “…el pueblo no es la población, no es un referente empírico, el pueblo es una construcción política”. 4 Vale decir, una politización, un uso político, de un concepto que habitualmente en el lenguaje ordinario nos remite a las personas que viven en nuestra ciudad, o país, que tienen nuestra nacionalidad, o que comparten ancestros.

Como puede apreciarse entonces, en un primer punto de la lectura de los teóricos populistas, la estrategia no obedece a ideología particular alguna sino más bien hace referencia a un conjunto de prácticas retóricas de impacto político. Y un segundo y no menos importante punto. Lo que en Argentina llamamos “la grieta” –expresión utilizada por Jorge Lanata para describir la división entre argentinos- no es un accidente, una coincidencia, un imponderable, o un suceso atribuible a la oposición al populismo.

La generación de grietas es un plan deliberado y conscientemente ejecutado por los populistas.

En base a la frontera de exclusión se distingue al pueblo de su contrario, y se acumula la representación simbólica de demandas y reclamos contra el no-pueblo. En un contexto de pandemia por COVID-19, el populismo no deja de practicar sus estrategias. Muy por el contrario, se alimenta de las situaciones críticas, las hace su momento, y ejercita la división entre grupos de acuerdo a su conveniencia clasificatoria. De modo que vemos un populismo sanitario machacando a la gente que para poder trabajar y no fundirse o morir de hambre quiere el levantamiento o la flexibilización de la cuarentena dictada por decreto de necesidad y urgencia por el poder ejecutivo nacional, renovada por sucesivos decretos, y acompañada en gran medida por gobiernos provinciales.

El “periodismo militante” (la discusión sobre si es o no un oxímoron quedará para otra ocasión) asume el lineamiento del poder político (curioso que el populismo se plantea como anti-poder aunque lo esté ejerciendo a nivel nación, provincia y municipio) y establece la frontera antagónica. De tal modo, asocia a quienes reclaman por sus derechos constitucionales a la oposición al gobierno, y los fulmina bajo el mote de “anticuarentena” como si el elemento decisivo de su reclamo simplemente fuera que se oponen a una medida gubernamental y no que quieren trabajar aun llevando barbijo, aun manteniendo distanciamiento social, aun de manera anormal por las medidas de excepción.

OPINION ILUSTRACION DE LEONARD BEARD

Entonces el apéndice del discurso oficialista Página 12 titula una nota “Repudios a los anticuarentena” tratando a la gente de irresponsable (5)

Otra nota se llama “Las motivaciones de los anticuarentena”, donde se los analiza como un caso psiquiátrico, se afirma que no marchan por un “sentimiento de injusticia o por un desacuerdo argumentado” sino por una batalla entre “una convicción y la imposibilidad de confiar”, culpa del neoliberalismo que enseña a confiar en uno mismo y no en los demás, a ser un emprendedor y no querer recibir órdenes, y que diseña una “mente neoliberal” que entra en pánico no ante un peligro sino por sentir que no tiene otro en quien confiar (6)

Y más notas insisten: “Los anticuarentena marcharon al obelisco”, “Campaña anticuarentena, fake news y culto a la muerte”, “Santiago Cafiero: “La militancia anticuarentena es una falta de respeto””, “Coronavirus en Argentina: protesta anticuarentena de countries de Tigre”, “Marchas anticuarentena: una irracionalidad que roza la perversidad”, “Galería de fotos: la marcha de los anticuarentena en Plaza de Mayo”.

Todo lo peor está asociado a los anticuarentena. Las posiciones y miradas genuinas son las de los respetuosos de la cuarentena. La anticuarentena es una “movida opositora”.

El respeto por la cuarentena es el respeto al gobierno y está bien porque el gobierno está bien.

Hagamos aquí una salvedad: en las protestas anticuarentena hay cierta desubicación, alucinación y sentimiento conspirativo (como que todos los políticos son masones y que a este mundo lo somete el sionismo). Pero dos temas deben tratarse a partir de ello:
1) Generalizar el reclamo de muchas personas -que marchan y que no marchan- en focos
como los antivacunas o ciudadanos individuales como los judeófobos antisionistas, cuando
hay un grueso reclamo por la libertad de trabajar y el respeto por demás derechos
reconocidos en la Constitución, es un sinsentido.

O mejor dicho: tiene el sentido de dividir, demonizar al contrario y atribuirle la razón a la parcialidad que aspira a ser la única totalidad legítima.
2) A un gobierno que alberga judeófobos cuyas expresiones de judeofobia no son
condenadas (como la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner que recomienda “leer
el Mercader de Venecia para entender a los fondos buitre”), ¿realmente le molesta el
antisionismo y la judeofobia? ¿O le molesta que haya un genuino reclamo por derechos
constitucionales frente a lo cual no puede justificarse?

A un gobierno dentro del cual representantes propios trataron al coronavirus como un invento manipulador neoliberal ¿lo que le molesta es la teoría conspirativa, o un genuino deseo de ponerse a trabajar para producir y no caer en la pobreza? A un gobierno cuyo ministro de salud desde el primer momento descartó la llegada del virus a la Argentina y luego de que llegó no atinó renunciar ni ofrecer sinceras disculpas, ¿lo que le molesta es la machacad irresponsabilidad ciudadana, o el deseo de libertad y que muchos quieren asumir un riesgo al tomar sol o producir porque saben que la cuarentena los expone a riesgos peores?

No, lo que al gobierno le molesta es sentir que pierde el poder de someter si algunos despiertos no quieren arrodillarse a su plan de fundir empresas para que el estado se quede con acciones, o a su plan de encierro de gente sana y productiva para supuestamente proteger grupos de riesgo o enfermos y parásitos estatales, o su plan de impedir la normal vida ciudadana porque piensa que no tiene muchas camas en hospitales debido a que en vez de invertir en salud se roba el dinero aportado por quienes pagan impuestos, o a su plan de control poblacional a ver cuánto puede tirar de la cadena hasta que el tironeado se plante y diga basta al atropello de los derechos, o a su plan de funcionar el poder ejecutivo como poder exclusivo y excluyente del estado mientras el poder legislativo tarda en organizarse y celebra una reunión por zoom como si fueran Elon Musk enviando una nave al espacio y el poder judicial se va de vacaciones y da luz verde al presidente para que haga lo que quiera con tal que no moleste la billetera judicial y de los judiciales.

En fin, flaco favor se le hará a una causa por la normalización institucional y la recuperación de la plena vigencia de los derechos individuales si uno cae en las trampas de la retórica populista y se ve enredado aun inconscientemente en la multiplicación de sus grietas de manera que resulta funcional a la estrategia del poder del kirchnerismo. Habrá que tomar conciencia del populismo sanitario mediante el cual el gobierno pretende dominación semántica y política, y condenar sus atropellos con un sostenido y coherente reclamo por la libertad, la propiedad y el trabajo.

Referencias

1 “La única manera es desarrollar un populismo de izquierda”. Entrevista a la intelectual Chantal Mouffe. Por Sebastian Abrevaya. https://www.pagina12.com.ar/157798-la-unica-manera-es-desarrollar-un-populismo-de-izquierda
2 Laclau, Ernesto; La razón populista, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005, p. 107, 108
3 Ibídem
4 “La única manera…”; op. cit. 5 Repudios a los anticuarentena https://www.pagina12.com.ar/268410-repudios-a-los-anticuarentena
6 Las motivaciones de los anticuarentena – Sebastián Plut https://www.pagina12.com.ar/268657-las-motivaciones-de-los-anticuarentena

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