No, no, no y no: cuatro liberales explican por qué estas medidas no van más

El esquema para gastos y consumor en el exterior y compra de dólares anunciados por el Banco Central y la AFIP provocó una reacción negativa en cadena que “explotó” en las redes y en la calle. El 30% de recargo por el impuesto PAIS, el anuncio de que esas operaciones se contabilizarán dentro del magro cupo de 200 dólares mensuales por contribuyente y la percepción adicional del 35% a cuenta de impuestos a Ganancias y Bienes Personales cayó como un mazazo sobre la atribulada billetera de los argentinos.

Las nuevas restricciones a los contribuyentes fueron evaluadas y analizadas con rigor académico por los liberales. Solo en la edición de ayer, en Infobae, Iván Carrino, Iván Cachanosky, Gustavo Lázzari y Roberto Cachanosky escribieron cuatro columnas con enfoques diferentes pero orientados a lo mismo: demostrar que los anuncios son salvavidas de plomo para un Titanic que ve el iceberg demasiado cerca.

Iván Carrino hizo foco en la brecha entre el oficial y el blue, que aún hoy representa un lastre para la economía.

“El gobierno debe eliminar por completo el cepo cambiario” (Iván Carrino)

El economista, en una columna titulada: “El Gobierno terminó con el dólar ahorro, pero debe eliminar por completo el cepo cambiario” ejemplificó: “Lo que ocurre es que todo aquel que quiera exportar un dólar de Argentina, seguirá recibiendo $74, mientras el gobierno nacional está reconociendo indirectamente que el dólar cuesta $130. Lo mismo ocurre con todo aquel que quiera realizar una inversión extranjera en blanco, recibirá $74 cuando en condiciones de libertad recibiría $130“. Se pregunta Carrino se ese no será uno de los motivospor los que las empresas deciden irse del país. “Si invierto USD 100 y por ellos recibo $7400 en lugar de $ 13.000: ¿por qué voy a invertir?

Su colega, Ivan Cachanosky, vuelve sobre un tema recurrente: la imposibilidad de entender que los controles cambiarios nunca funcionaron. Su espacio, titulado: Las restricciones cambiarias, el eterno deporte nacional de los políticos está dedicado a explicar que justamente es una de las razones por las que las empresas no traigan sus capitales a la Argentina.

“Esta historia el país ya la ha vivido en contadas ocasiones y una vez más, termina con devaluación del dólar oficial”. (Iván Cachanosky)

También preocupa que se pretenda solucionar la crisis cambiaria con mayores intervenciones en los dólares paralelos, incrementando el parking a 15 días para la compra de títulos en pesos y dificultando el acceso al dólar contado con liquidación para no residentes. Este último punto es un incentivo para que otras personas no traigan sus capitales, que casualmente es lo que escasea en Argentina. O más grave aún, que las empresas sólo puedan acceder al 40% de los fondos para hacer frente al pago de deuda en moneda extranjera. Medidas que dificulta aún más la delicada situación de las Pymes, como si la carga tributaria, la litigiosidad laboral y la excesiva burocracia no les traería suficientes problemas“, plantea en un párrafo de su artículo. 

Con la mirada de un empresario que padece cada regulación y presión sobre sus espaldas, Gustavo Lázzari califica como “el peor de los mecanismos posibles” para proteger las reservas acudir a prohibiciones y multiplicación de tributos..

“No tiene sentido proteger las gotas de un abrevadero. Hay que llenarlo de agua. Las reservas no se cuidan, se llenan. Y las llena el trabajo, la producción y las exportaciones”. (Gustavo Lacha Lázzari)

“Con más impuestos no se arregla el problema cambiario” se titula su columna donde da forma a un discurso en el que siempre persevera: “El modelo de aplastar empresas con mochilas inviables, prohibir la creación de empleo, perseguir ahorristas, forzar rupturas de contratos, no hace otra cosa que hacer más atractiva la demanda de la moneda que por motivos no casuales los argentinos hemos elegido. Podemos llenar las reservas de dólares si nos sacan las mochilas y nos permiten producir libremente”.

Por último, el economista Roberto Cachanosky dejó su opinión en Infobae en la nota “El Estado ya no se conforma con ordeñar la vaca, comete la locura de matarla” donde se pregunta una y otra vez por qué los argentinos somos esquilmados impositivamente

“Ahora es la guerra en que se lanzaron los políticos, transformados en monarcas, por conseguir el voto de la gente regalando el fruto del trabajo ajeno”. (Roberto Cachanosky)

“Cuando uno ve la cantidad de empresas que se están yendo de Argentina, más las que quiebran (desde el inicio de la cuarentena absurda se perdieron 18.000 empresas) más las que decidieron no venir, va quedando al descubierto una cruda realidad: el Estado tiene cada vez menos flujo de ingresos para confiscar mediante impuestos. Y por más que use el monopolio de la fuerza para expropiar el fruto del trabajo ajeno, la gente deja de producir porque no tiene incentivos o bien se va del país”, dice, en un párrafo de su nota

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