Las réplicas en Latinoamérica que dejó el “Terremoto” Boric

Como esos temblores que suelen sacudir a Chile cada tanto, haciendo crujir a la misma Tierra, el triunfo de Gabriel Boric fue contundente, preciso, amplio y cayó como un mazazo sobre los propios chilenos y se expandió por una Latinoamérica que retrocede varios casilleros en en tablero de la libertad.

Boric no ganó por “poquito”. El líder de Apruebo Dignidad instaló al país trasandino bien a la izquierda del mapa. Tan a la izquierda, que pareciera que en cualquier momento se cae. El economista Luis Larraín no tiene muchas esperanzas: “las altas expectativas de la población requieren un gobierno con un programa de transformaciones certeras y efectivas y ese programa no existe“, afirma con contundencia. Larraín aconseja no gatillar demasiado con el tema de la refundación, “pues ello nos haría continuar con la espiral de polarización y desencuentro entre los chilenos y de desconfianza entre los inversionistas”.

Pareciera que los números del día después le dieron la razón. El lunes terminó con una caída del 6,27%, en un contexto de alta volatilidad. La divisa norteamericana se cotizó por encima de los 874 pesos chilenos. El temblor dejó sus consecuencias.

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Por su lado, para el analista político Patricio Navia el “baile” ahora lo tendrá Boric, ya que “el desafío más complejo para cualquier candidato exitoso es hacer la transición de pasar de prometer lo imposible a bajar las expectativas sobre lo que se podrá conseguir en el gobierno”. O sea, llegó la hora de trabajar y ahi los discursos chocan, como un barco cuando se encuentra frente al iceberg, de frente y sin contemplaciones.

Urge que el presidente electo dé pronto señales sobre cuál será su estilo de liderazgo, quiénes conformarán sus equipos de gobierno y cuál de todas las medidas que prometió en campaña optará por privilegiar”, reclamó el analista en declaraciones realizadas al sitio web chileno El Líbero

Los chilenos, después del “Terremoto” Boric, volvieron a abrir puertas que Latinoamérica trabajó mucho y a destiempo para cerrar. El respeto a las instituciones, el valor supremo de la democracia y a los equilibrios económicos.

Es probable que la ex Concertación termine de desaparecer bajo el gobierno de Gabriel Boric. La paradoja es que su rendición incondicional le ayudó a obtener el rotundo triunfo en segunda vuelta. Es probable que participe, al menos el socialismo, en la nueva administración frenteamplista-PC, pero ya no tendrá el mando, sino que será como esas arañas que, después de reproducirse, mueren, devoradas por su propia progenie“. Así comienza su columna, también en El Líbero, la periodista Pilar Molina, titulando su espacio “Duros, tiempos duros”. No hace falta más.

Las réplicas en Latinoamérica

El triunfo de Boric movió la aguja en la balanza política de toda Latinoamérica. Los esfuerzos de revertir los gobiernos populistas se ven amenazados por los triunfos de Perú y de Honduras y mantiene en alerta a los otros países.

Los números no mienten. En 30 años la pobreza en Chile bajó del 40% a 9% (1985/2015) pero ahora votaron en nombre de la “desigualdad”. Y esa brecha, en vez de cerrarse, los planes populistas la ahondan. La clase media cae en ese pozo sin fondo que la izquierda cava con cada una de sus propuestas.

¿Entonces?

“Esto es un preocupante llamado de atención para nuestra región. Más que nunca debemos consolidar una fuerza arrolladora para recuperar la Argentina en 2023”, dijo el flamante diputado Ricardo López Murphy. Su par en el recinto, Javier Milei, fue un poco más concreto. Sin vueltas dijo que la victoria de Boric: “Me parece espantoso lo que pasó en Chile”.

Y con su verborragia habitual vaticinó: “en poco tiempo llegarán “balseros” haciendo culopatín desde la cordillera para escapar del comunismo. Por supuesto, del otro lado del arco político: Alberto Fernández, Cristina Kirchner y otros festejaban y saludaban con ahínco al flamante presidente chileno. Dime qué opinas y te diré de qué lado de la libertad estás.

Agustín Etchebarne se desahogó en las redes: “Por algún motivo, los chilenos decidieron copiar lo que hace mal la Argentina”, posteó en Twitter.

Y su conclusión ayuda a entender dónde está parada Latinoamérica hoy: “tenemos un problema continental. Solo vamos a mejorar cuando comprendamos que a la izquierda hay que pelearla en todas partes: en las aulas, las universidades, en las calles, en los parlamentos, en la TV, en las familias, y hay que ganarles en todas partes y en las urnas”.

Hay que seguir peleando por la libertad. Es la única consigna que ningún resultado electoral, de ningún país, puede detener, transformar o amedrentar.

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