“La unificación alemana la hizo la gente, no la política”

Las imágenes del muro de Berlín desgranándose por el peso de la historia están en el adn de la historia universal. Son capaces de definir, en sí mismas, el valor supremo de la libertad.

Ese día –fundamental desde lo emocional- no tendría razón de ser ni sentido alguno si no hubiera otro, el 3 de octubre de 1990. “Es legal y políticamente el más importante de Alemania. Es nuestra fiesta nacional: el día de la unidad alemana”.

La definición es del Dr. Lars-André Richter, el representante de la Fundación Naumann en la Argentina. Él da voz y reflexión a los ecos de un día que aún se escuchan en el mundo.

Profundamente liberal, conocedor del mundo por experiencia y por estudio, sus reflexiones ayudan a entender ese proceso histórico que se gestó sobre los escombros de un muro y aún continúa en ebullición, como si la lava de la historia aún no terminara de cuajar.

Había, entonces, una Alemania oprimida, atrasada, paralizada por los vientos comunistas y dictactoriales que dejaron árido los suelos de Europa del Este y la vieja Unión Soviética. Y había otra, la Alemania del oeste, que crecía al ritmo de las libertades y la democracia.

“No fue la clase política la que generó el proceso de unificación. Fue la gente. En Alemania oriental fue la sociedad la que demandó más libertad, la posibilidad de participar en el proceso político”, apunta Lars-André Richter.

No es una aclaración menor. “En la Unión Soviética fue Gorbachov quien instaló una política de reforma. En Alemania oriental no sucedió así. Fue la gente”.

Eso ayuda a entender la importancia de este proceso.

Lars-André Richter, en conversaciones con el periodista Marcelo Duclos, rescata también el rol del liberalismo en aquellos años gestacionales.

“Las diferencias entre el este y el oeste no son una tragedia. Como liberal, incluso, podemos verlas como una especie de competencia para seguir creciendo”.

“El canciller Helmut Köhl jugó un rol esencial. En aquellos años había un gobierno liberal conservador. Pero el ministro de relaciones exteriores fue liberal y jugó también un papel decisivo”. Se refiere a Hans-Dietrich Genscher, un influyente liberal que tuvo un rol decisivo en la tarea de unir las Alemanias. Genscher nació en 1927 y creció en la República Democrática Alemana hasta 1950, cuando se fue al oeste y desde allí abogó por la libertad y la unión de los dos países

Como homenaje a Alemania y como divulgador de las ideas de la libertad, Lars- André Richter se ocupa de desarmar teorías enquistadas en la historia y que se repiten carentes de contenido.

El discurso de que el muro lo habían levantado para contener el avance del fascismo fue pura retórica propagandística.

Ese muro fue una cárcel –define Lars-André Richter-. Usan el doble discurso para justificarse pero los países de Europa del Este fueron una asociación de dictadores de regímenes autoritarios”.

Sin ambigüedades, el representante de Fundación Naumann reconoce que aún queda mucho por hacer.

Celebra la libertad pero asume el compromiso de seguir construyéndola: “Hoy la izquierda sigue existiendo. Lamentablemente su discurso aún funciona. Y todavía forma parte de gobiernos regionales o locales”. Pero los avances son palpables: según el informe “30 años de la Reunificación Alemania” de la Oficina Federal de Estadística (Destatis), la riqueza de las familias es más del doble en el oeste que en el este (182.000 euros de media frente a 88.000 euros), mientras que el porcentaje de personas en riesgo de pobreza en el este es de casi el 18 % por el 15 % del oeste.

Celebra las diferencias que persisten entre las Alemanias: “Es completamente normal, tiene una historia compleja y 80 millones de habitantes, es lógico que sea pluralista. Pero hay algo positivo: Alemania nunca fue centralista”.

Salvo los doce años de nacionalsocialismo, esa nube negra que guarda los peores zarpazos de la historia, Alemania convive sin centralismos.

“La diferencia entre oeste y este no es, en general, una tragedia. Es más, como liberales podemos verlo como una especie de competencia. Lo que sí es un problema es el avance de la izquierda. Lamentablemente el partido populista de derecha (Alternativa para Alemania) también tiene mejores resultados en los estados del este. Esto tiene que ver con la falta de tradición, que también es un fenómeno de la globalización”.

Las palabras de Lars-André Richter son plenamente confirmadas por la líder actual de Alemania, Angela Merkel: “Hemos conseguido mucho en estos treinta años. Hemos logrado reducir las diferencias de nivel de vida entre este y oeste. Pero persisten diferencias estructurales. Son necesarios más esfuerzos. Porque la reunificación no es una tarea concluida sino un proceso en marcha”.

ESCUCHA AL DR. LARS- ANDRÉ RICHTER

No te pierdas las últimas noticias de Visión Liberal. Súmate a nuestro newsletter.

Loading Facebook Comments ...
0 Comentario

Dejar una respuesta