Lars-André Richter: “La libertad siempre será más poderosa”

La libertad es más poderosa que la falta de libertad”. La primera vez que el doctor Lars-André Richter sintió esa revelación tenía apenas doce años. No entendía muy bien, por entonces, qué sucedía pero sabía que algo grande se estaba gestando.

Vivía su infancia en Düsseldorf, una ciudad vibrante y moderna en el oeste alemán, muy cerquita de los Países Bajos. El adolescente Lars-André Richter pasó aquellos días de noviembre de 1989 “pegado” a la TV, igual que su madre y su abuela. Igual que todo el mundo.

Intuyó que algo grande sucedería y así fue.  La noche del 9 de noviembre de 1989 se acabó el mundo fraccionado y dividido que su familia conocía. “Mi abuela no lo podía creer. Ella nació en 1914 y era impensable que alguna vez pudiera suceder algo así”.

Richter se refiere a la caída del Muro de Berlín. Esa pared que no solo estaba construida de hierro y cemento, sino que cortaba ideológicamente a Europa y se levantaba como un símbolo de un mundo bipolar.

Su caída abrió el paso a la unificación alemana, dejó ver en el horizonte la desaparición de la Unión Soviética y fue el principio del fin de la Guerra Fría.

El Dr. Lars-André Richter hace una lectura profunda y sensible del ícono que marcó la historia de Alemania y el mundo: la caída del Muro de Berlín

Demasiado para ese niño que solo entendía lo que sentía. Y sentía que el mundo era más libre.

Mi generación fue la primera que vivió sin muro”, dice. El adolescente que miró, impávido, cómo se deshacía la historia ante sus ojos se convirtió en un adalid de esa libertad. Como representante legal de la Fundación Friedrich Naumann trajo las premisas liberales a Argentina –donde hoy ejerce su cargo- como antes lo hizo en Corea del Sur, Corea del Norte y como observador en Japón.

En diálogo con Visión Liberal, Richter evoca aquella época donde la libertad se reveló como un destino ante sus ojos.

Erich Honecker fue un político comunista de la RDA. El deterioro de su salud -que lo eximió de responder por la muerte de más de 200 personas- también fue un símbolo de la caída del pensamiento que representaba

En enero del ’89, apenas 10 meses antes de la caída del muro, el secretario general del partido socialista, Erich Honecker, dijo bien claro: el muro y la división durarán cincuenta años – o cien mas- si la situación lo requiere”.

Honecker no escuchaba aún el crujir de las grietas que el muro del que tan orgulloso estaba. “Era impensable pensar en una unificación y sin embargo, de una semana a otra todo cambió”, señala hoy Richter, para ejemplificar hasta qué punto todo cambió, prácticamente, de “un día para otro”.

Richter dedicó su vida al estudio de las humanidades (literatura, filosofía, historia y comunicación cultural) en claustros de Berlín, París, Leipzig y Tübingen. Es un referente intelectual de Alemania y también del liberalismo.

Desde ese lugar está convencido que la caída del muro y la reivindicación de la libertad son hechos únicos de la historia que “generaron una energía positiva en toda Europa”.

“Alemania es un gran país –define. Con 83 millones de habitantes es lógico que tenga diferencias y por supuesto que aún las hay”. Las diferencias enriquecen. Lo importante, sí, es mantener siempre vivo el estandarte de la libertad. “Incluso pueden ser buenas para generar competencias y lograr que todos busquen vivir mejor”

“Helmut Kohl mantuvo firme la decisión de unificar las dos Alemania, aun sabiendo que los costos serían altísimos”.

En esto tuvo mucha claridad el canciller Helmut Kohl. El mantuvo firme la dirección de unificar las dos Alemania. Sabía que los costos eran altísimos, pero la oportunidad era única ya que cambiaría la historia para siempre”.

Para Kohl la unificación era el único destino y coincide Richter. “Los liberales tuvieron un rol fundamental en ese gobierno para ayudarlo a lograr la meta”. Recuerda, particularmente, a Hans-Dietrich Genscher, un liberal que jugó un papel trascendental en la unión de las dos Alemania, sobre todo en su misión frente a organismos internacionales como la OTAN o la Comunidad Europea.

Él –por Genscher- creció en la República Democrática alemana y se fue al oeste antes de que se levantara el muro. Pero siempre buscó y peleó por la paz y la libertad de una misma Alemania”.

Diplomático de pura estirpe, durante dos décadas fue protagonista indiscutido de esa gesta tan anhelada. Fue él quien dijo: “Hemos venido a comunicarles que hoy ha sido autorizada su salida”, emblemática frase que no pudo completar porque miles de ciudadanos de la RDA que se habían refugiado en su jardín de la embajada de la RFA en Praga explotaron de alegría y júbilo.

Si, fue Alemania oriental la que destruyó el muro”, define Richter. Ellos buscaban y anhelaban la libertad. La unificación sí fue un propósito común”. Y como buen humanista, sabe que las palabras deben ser precisas para definir ideológicamente un momento.

No hay que hablar de reunificación. Tampoco de absorción de una cultura por otra o una colonización. Eso no es justo ni correcto. Alemania fue unificada. Esa es la palabra adecuada”, dice el representante de la Naumann.

Treinta años después de haber cantado victoria, la lucha sigue. Las pujas ideológicas con los extremismos que amenazan la libertad son un problema angustiante para los alemanes que anhelan un mundo más abierto a todos. Y el COVID. Ese virus que alteró la convivencia y amenaza con destruir la economía, la educación, la salud, otro enemigo que amenaza las libertades individuales.

Viene el otoño y el invierno que es muy largo en Europa. Tenemos problemas con eso. No sabemos adónde vamos pero sí que la vida será diferente”. (N.de R.: la entrevista se realizó hace un año, en plena pandemia y cuando aún estaba Angela Merkel como canciller en Alemania)

Los cambios forman parte de la vida personal y ciudadana de Richter. Se prepara para estudiar y transitar los escenarios que planteará el COVID y esa alteración impostergable que provocará en el organismo político y social de Europa y el mundo. “Es un nuevo desafío que enfrenta el mundo. Habrá que ver cómo lo manejan los distintos países”

Como aquel joven que tenía 12 años y vio derribarse ladrillo a ladrillo el muro de la vergüenza, es optimista.

Hace 30 años que no está el muro y la mitad de ese tiempo nos dirigió (y dirige) una mujer que nació en la Alemania Oriental”.

Se refiere a Angela Merkel, la primera mujer canciller de Alemania y la primera alemana oriental que gobierna ese país unificado.

Como símbolo del éxito de este proceso no está nada mal, ¿no cree?”, sonríe Richter y culmina, así, la entrevista

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