La “Vapeo-fobia” de “papá” Bloomberg es puro humo

¿Qué se esconde tras la vapeo-fobia de Michael Bloomberg?

El multimillonario Michael Bloomberg desde hace años encabeza una cruzada fanática en favor de la “vida sana”. Uno de los puntos más tragicómicos de la misma fue el intento, cuando era alcalde de New York, de prohibir las bebidas gaseosas azucaradas de tamaña grande.

La propuesta, que fue eventualmente rechazada por la Justicia, pretendía limitar los tamaños que estas bebidas pudieran tener en restaurantes, cines, patios de comida, food trucks, etc.

Tras su salida del gobierno de la ciudad de New York, la estrategia paternalista de Bloomberg se ha canalizado a través de una constelación de organizaciones no gubernamentales (ONGs), supranacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversos aportes a gobiernos nacionales coordinados desde Bloomberg Philanthropies.

Por años, este activismo financiado por Michael Bloomberg ha ferozmente atacado cualquier alternativa innovadora para dejar de fumar. Su gran bestia negra, trágicamente, es el vapeo.

Así, en su fallida campaña presidencial, el magnate anunció que de ser electo prohibiría los sabores para todos los llamados cigarrillos electrónicos. Esto hubiera sido la virtual prohibición del vapeo en tanto que 80 por ciento del mercado se concentra en productos saborizados.
Esta idea de campaña fue acompañada por una donación de 160 millones de dólares para combatir el vapeo. Ella se dio en el contexto de la falsa crisis de salud originada por un mini- brote de lesiones pulmonares (EVALI, por sus siglas en inglés) atribuida al vapeo de nicotina.

En realidad, tal como explicó la Salud Pública Británica, “basados ​​en parte en el hecho de que el brote afectó a una población muy específica y cómo la tasa de nuevos casos alcanzó su punto máximo y cayó, un ‘lote malo’ de productos ilícitos de vapeo de cannabis podría ser el culpable… Desde entonces, las autoridades estadounidenses han identificado el acetato de vitamina E agregado a los productos de cannabis como una ‘causa principal’ del brote”.
Sin embargo, a finales de 2019, al mismo tiempo y coincidiendo con el pico de paranoia respecto del EVALI, una ignota compañía con sede en Philadelphia llamada Hava Health lanzó el “Hale”, un vaporizador cuyo objetivo es el de ayudar a sus usuarios a dejar de fumar.

Actualmente, sus fabricantes están esperando por la aprobación del ente regulador estadounidense FDA.

¿En defensa del público?

Hale es un producto que, al igual que el vapeo, se presenta como una alternativa más saludable respecto de fumar. Sin embargo, a diferencia del vapeo y otros productos de reducción de daños, Hale se propone eliminar por completo el uso de nicotina sin importar cual sea el vehículo que se utilice para consumirla.

Este, en principio, puede que sea un objetivo loable. Incluso teniendo en cuenta que lo nocivo de los cigarrillos tradicionales no es la nicotina en sí sino las sustancias nocivas que se encuentran en el alquitrán combinadas con el monóxido de carbono.


El problema reside en que uno de los inversores en la compañía no es otro que el propio Michael Bloomberg. A través de un consorcio de capital de riesgo llamado Village Global, el cual también integran Mark Zuckerberg y Bill Gates, Bloomberg ha aportado capital semilla a la empresa Hava, creadora del Hale.

De hecho, el dispositivo Hale tiene todas las características de otros vaporizadores (Juul sería el ejemplo más evidente). Así, el Hale se ve ultramoderno y sofisticado, con un diseño muy similar al de un stick USB. Administra nicotina a sus usuarios y hasta ofrece sabores.
Irónicamente, la posibilidad que Bloomberg quiere coartarle a todas las demás alternativas.
En su reciente documental “You don’t know nicotine” (No conoces la nicotina), el sociólogo y realizador Aaron Biebert no sólo advierte acerca de las sospechosas inversiones de Bloomberg en Hale sino también, sobre el final del film, desliza una hipótesis interesante. ¿Será que los intentos de prohibición del vapeo y las campañas de desinformación motorizadas por el millonario americano tengan como fin generar un ámbito propicio solamente para su producto?

Ciertamente cabe considerar que el puritanismo postmoderno de Bloomberg sea en realidad un movimiento de pinzas entre las prohibiciones y limitaciones draconianas, por un lado, y el hostigamiento tanto a los innovadores como a los pequeños comerciantes, por el otro. Este mecanismo se conoce como captura regulatoria. A través del mismo, la regulación se convierte en una herramienta que los poderosos utilizan para eliminar a la competencia y generar condiciones en las que sólo ellos pueden sobrevivir.

Quizás el Hale y la monetización de su cruzada sea tan sólo la frutilla del postre paternalista. Puede que el magnate estadounidense esté convencido de que sus esfuerzos por generar un estado-niñera que nos diga todo lo que tenemos que hacer sea por nuestro propio bien.

Sean cuáles sean sus motivaciones, el juego de Bloomberg respecto del vapeo es extremadamente peligroso e inhumano.

Jamás deberíamos estimular prohibiciones ni tratar a los adultos como si fueran niños sino crear un clima lo más abierto posible para que sean los innovadores quienes solucionen los problemas. Esto ya sea respecto del tabaquismo como en muchos otros ámbitos. Y lo que es más importante aún: según un reciente artículo publicado en la revista Science, “las estimaciones más conservadoras sugieren que si se vapeara la nicotina en reemplazo de los cigarrillos comunes en los próximos 10 años, se evitarían 1,6 millones de muertes prematuras y se salvarían 20,8 millones de años de vida ajustados por calidad sólo en los Estados Unidos”.

Lo que está en juego entonces va mucho más allá del ego y las ganancias de un multimillonario.

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