La única fábrica que funciona es la de hacer pobres

Si los números marcan la realidad y las estadísticas la definen, los 20 millones de pobres que anunció el INDEC son una muestra patética, dolorosa y real de que en la Argentina la única fábrica que funciona es la de hacer pobres.

Tan amante de la grieta y de los “bandos”, la Argentina está cerca de llegar a otro récord: la mitad más uno sufre las consecuencias de políticas erráticas y fallidas que, lejos de paliar la pobreza, la multiplican. Según el último informe del INDEC, el último semestre de 2020 dejó al 42% de la población del lado de los que no cuentan con ingresos necesarios para cubrir la canasta mínima. O sea, al borde de la indigencia.

Allí donde el 10,5% de la población (casi cinco millones de personas) sufren hambre porque lo que les ingresa no les alcanza para comprar alimentos mínimos. Los pobres de los pobres.

El 10,5% de la población no alcanzó a comprar los alimentos mínimos. Los menores de 14 años son los más golpeados, mientras que siete de cada diez jubilados no puede cubrir la canasta básica.

La pandemia aparece como el primer y gran culpable de esta negra estadística. Pero la realidad, es que hace tres años que el derrape es ininterrumpido. Y que las cifras desnudan un fracaso de todos los gobiernos, de todos los colores y eslógan: ninguno pudo cambiar el paradigma y, por lo tanto, alimentó el fracaso

Fuente: primera edición

En los últimos tres años distintos factores se combinaron para mermar los ingresos de los argentinos y dibujar una suba sostenida de la pobreza. Entre diciembre de 2017 y el segundo semestre de 2020 el dato de pobreza estuvo cerca de duplicarse. Pasó de 25,7% a 42%, lo que significa un aumento de más de 16 puntos porcentuales. En números concretos, en los últimos tres años más de 7,6 millones de personas cayeron en la pobreza y 2,4 millones no tuvieron los ingresos suficientes ni siquiera para comprar los alimentos mínimos y entraron en el segmento de indigentes.

La caída de los salarios reales es un dato que explica buena parte del deterioro de los hogares. Según datos de la consultora Ecolatina, entre 2018 y 2019 el salario real de los trabajadores formales retrocedió 17,5%, a lo que se sumó una pérdida de 3,2% en el año de pandemia. También el aumento del desempleo es un factor central, que pasó de 8,9% al 11% en pandemia y mostró un empeoramiento en su calidad, con empleos asalariados privados perdiendo incidencia en relación con informales y cuentapropistas.

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