La retórica de la vacuna, el mito burgués y la inmunidad del discurso

Vacunación VIP y la retórica del mito burgués

Hace poco más de tres semanas, el periodista Horacio Verbitsky sacó a la luz la escandalosa operación del Vacunatorio Vip. Todo parece indicar que fue una confesión “inocente”, sin embargo, su trasfondo quizás sea mucho más complejo.

De las repercusiones, ya se sabe bastante, distintos medios y autores han salido a visibilizar el hecho que no tiene ninguna justificación lógica, porque en primer lugar, ellos mismos trasgredieron las reglas que impusieron, segundo, porque se robaron las vacunas que debían ser, por ejemplo, para  el jefe de área del Hospital de Quemados, quien  falleció, el sábado 27 de febrero, sin haber sido inmunizado, y para otros tantos abuelos que perdieron la vida o están encerrados en el anonimato.

Sumado a este injustificable suceso, recientemente, Beatriz Sarlo le agregó otro capítulo más a la historia cuyos personajes comparten la misma característica psicológica.

Y aquí me quiero referir, especialmente, a las explicaciones oficiales que se realizaron desde el gobierno nacional y desde la gobernación bonaerense. Dignos mensajes para analizarlos desde la teoría de la Retórica del Mito Burgués de Roland Barthes.

Este filósofo, escritor, ensayista y semiólogo francés, sostenía que; “cualquier idea, cualquier mensaje es susceptible de convertirse en mito”.  Él pretendió hacer explícito el conocimiento implícito, o más bien, los mensajes que se generan a través de un sistema de signos. Y aunque yo, ni en un mínimo porcentaje pueda compararme a este autor, intentaré utilizar esta teoría y la noción de mito, para “desenmascarar la falsa evidencia” que sostienen ambas explicaciones.

El gobierno nacional desplazó al ministro de salud y posteriormente difundió la lista de los 70 vacunados vip, supuestamente con el objetivo de trasparentar el sistema de vacunación, pero se condice más con la idea de atenuar el costo político, producto del descontento de la gente.

Axel Kicillof, aparte de salir a instalar las repercusiones del ofrecimiento a la escritora y ensayista como hecho político y un ataque a su familia, se justificó en la suspicacia que hubo en un principio respecto a las Sputnik V, y en haber convocado a “referentes” intelectuales, de la cultura, el deporte y el espectáculo a una campaña de concientización.

Lo cierto es, que tratándose de aclaraciones oficiales y políticas, considero, igual que Barthes, que, como otras veces, nos quisieron hacer pasar por “natural” lo que no tiene nada de ello.

Es decir, abusando de su posición privilegiada, dominante, de “burgueses” (aunque este calificativo resulte un halago exagerado y un insulto a los verdaderos burgueses), trataron de encubrir la realidad, quisieron poner de manifiesto una exposición decorativa de lo evidente por “Sí mismo”, utilizando paradójicamente una de las Figuras Retóricas del Mito al que Roland Barthes denomina LA VACUNA.

Esta figura retórica, consiste en “confesar un mal menor, para ocultar su mal principal”, inocular en el imaginario colectivo la enfermedad conocida para defenderse de una subversión generalizada.

En conclusión, resulta ser que este par de mitómanos, no solo están fracasando en el plan de vacunación en concreto, sino que pretenden “inyectarnos”, de manera alegórica, falsas evidencias de su adeuda y paupérrima campaña de inmunización.

Sin embargo, en varias latitudes del país, el pueblo se está despertado, los jóvenes, comienzan a desarrollar su “olfato semiológico”, como decía el citado autor estructuralista. Cada vez, será más difícil que nos engañen con discursos demagógicos porque se está fortaleciendo la Batalla Cultural, bajo la bandera de la Libertad, se está luchando por un país con Derechos iguales para todos y privilegios especiales para ninguno (Jefferson, Thomas). 

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