La mentira del Hot Sale o cómo la viveza criolla es más contagiosa que el covid

Estimular el consumo, propiciar la competencia, jugar con reglas de libre mercado es lo que más necesita la Argentina para romper el vicioso círculo de la abulia socialista. El Hot Sale (o CiberMonday o BlackFriday) son propuestas del e-commerce que apuntan a eso.

Una Gran Venta en medio de una pandemia es una oportunidad interesante para los comerciantes que necesitan facturar, los que necesitan comprar pero no pueden salir y para la economía que lo único que recibe son palazos destinados a matarla. Pero no, en la Argentina, el Hot Sale está impregnado de las mismas trampas, mentiras y prácticas deshonestas que la política.

De hecho, más de diez empresas líderes fueron imputadas por Defensa del Consumidor por ofertas engañosas en el Hot Sale. Operadores turísticos como Despegar y Al Mundo  ofertan servicios turísticos sin explicitar cuál era el precio anterior de los mismos productos. Esto vulnera el derecho a la información cierta, clara y detallada que deben poseer los interesados y eventuales compradores.

Otras firmas -sobre todo de electrodomésticos ofrecen algunos de sus productos indicando un precio anterior que, en realidad, es superior al publicado la semana pasada. Igual conducta se detectó en las ofertas realizadas por supermercados en sus sitios web.

Más que impulsar el comercio electrónico, pareciera impulsar todo el manual de vivezas criollas en su máxima expresión. De hecho, en las redes, las publicidades de productos con descuentos competían con las denuncias de los usuarios que se sintieron estafados por promociones que no existían. Marcas líderes (de telefonía, colchones. electrodomésticos, turismo) se unieron con el mismo propósito: engañar a los cibernautas, hacerles morder el anzuelo y vender a precios normales -en el mejor de los casos- prometiéndolos como rebajados.

Encima, la mayoría de los usuarios suele elegir el retiro en tienda a la hora de comprar un producto, pero ese comportamiento cambió radicalmente en esta edición como consecuencia del confinamiento obligatorio. Es por eso que no llama la atención que, en este contexto en donde nadie quiere perder, los envíos a domicilio sufrieran fuertes incrementos con valores que promedian los $400 en artículos chicos –para la zona AMBA- y con demoras que llegan hasta los 20 días.

Curiosamente, ante la avalancha de denuncias que provocaron las irregularidades de las “ofertas”, se recurre entonces a los males conocidos: pedir al gobierno que intervenga y regule. De hecho, la Subsecretaría de Defensa de los Consumidores inició expedientes de oficio a 17 empresas que participaron del evento de ecommerce. Pueden tener multas de hasta $5 millones.

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