El respeto al pensamiento del otro es tan importante como defender el propio

¿Qué es el respeto?

El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo” Así lo define Alberto Benegas Lynch (h).

Antes que nada, cabe resaltar que ése proyecto de vida solo es digno de respetarse siempre y cuando no perjudique a un tercero, ya que el liberalismo posee una serie de valores y principios que defienden la libertad del individuo. Dicho esto, me tomo el atrevimiento de ahondar en el concepto del “respeto” y cómo se relaciona al liberalismo.

El respeto, a grandes rasgos y a nivel general se lo relaciona con un valor ético positivo, reconocimiento, consideración, aprecio y a veces hasta veneración por algo o alguien. 

El respeto, en mí no tan humilde opinión, es la bienintencionada consideración que se le da a algo o alguien y nace de un reconocimiento por parte de uno mismo de manera meramente voluntaria. Podría decirse que el respeto no es algo tan difícil de lograr, y ciertamente, si enfocamos todas nuestras fuerzas y atención en respetar algo, probablemente se lograría sin mayores dificultades. Pero a los liberales no se les exige respetar solo una cosa, se les exige respetar todo aquello que no los agreda ni los perjudique.

Entonces las lógicas preguntas que podrían surgir son: ¿Qué o quién es el que nos exige respetar como liberales? ¿Qué tiene que ver el liberalismo? ¿Qué implica el respeto? Mi propia reflexión me llevó a entender que lo que nos condiciona a respetar es la coherencia de nuestras ideas con nuestros argumentos: si nos adjudicamos ser liberales, quiere decir que aceptamos y acatamos, de forma implícita, el NAP o principio de no agresión, esto quiere decir que si decimos y nos comprometemos defender la vida, la propiedad privada y la libertad y deseamos ser coherentes para no contradecirnos, estamos obligados por nuestra propia palabra que asumimos, no agredir al otro, esto necesariamente implica respetar de manera ideológica y pragmática al prójimo.

Ahora, ha llamado mi atención esta relación existente entre el principio de no agresión y el respeto, ¿Por qué están relacionados? He llegado a la conclusión de que están conectados por la voluntariedad, o sea por la libertad de elección. El principio de no agresión busca justamente la voluntariedad del individuo sin imposición y en este sentido, el respeto funciona como una herramienta que permite al individuo relacionarse con otro sin imponer o agredir buscando defender la libre elección. Fundamentado en esta lógica es que llego a la conclusión de que si un individuo le falta el respeto a otro, lo está coaccionando de cierta forma ya que está buscando (muchas veces sin lograrlo) quitarle la voluntad de pensar, hacer o expresarse de la forma en que eligió hacerlo un individuo o grupo y por definición, todo aquello que intente o busque quitarle voluntariedad a alguien de una manera impositiva, está atacando su libertad, ergo está alejado del liberalismo. Por lo tanto, respetar implica no agredir al otro.

Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, me surge la pregunta de ¿cómo se respeta?

Entiendo que hay personas que por su misma naturaleza respetan de forma innata, o al menos se les hace más fácil que al resto. Pero buscando convertir el respeto en un hábito, puedo sugerir y fundamentar dos pasos para lograrlo. Lo primero sería comprender el origen de las ideas, argumentos y formas de expresarse de algo o alguien. Si uno esta consciente del porqué y de dónde salen los argumentos que una persona está expresando o las acciones que está realizando, es decir, si se logra comprender al otro, se puede adquirir cierta empatía y recibir su mensaje de una forma menos agresiva.

Lo segundo sería tolerar, significa que para respetar, uno debe soportar con paciencia ver o  escuchar las acciones y argumentos con los que no está de acuerdo. En síntesis, aquel individuo que comprenda al prójimo y lo tolere de una manera paciente, muy probablemente logre respetarlo.

Para finalizar, me gustaría dejar en claro que veo al respeto como una forma muy eficiente de entablar una conversación, los mensajes se reciben de una manera liviana, tal vez hasta amistosa y ayuda a lograr más apertura. Por lo que me gustaría preguntarle a usted, estimado lector ¿Se atreve a respetar? ¿Está usted dispuesto a  soportar y auto controlarse al presenciar o recibir argumentos opuestos a los que usted profesa? Porque creo que ese es uno de los grandes desafíos que un individuo debe superar para ser aún más liberal.

El artículo fue publicado en Club de la Libertad

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