La jugada política de los jóvenes que no quieren repetir la historia

En los últimos tiempos, las ideas de la libertad se instalaron fuertemente en el diálogo cotidiano de los argentinos. La aparición de llamativos referentes liberales en los medios de comunicación inició un proceso que parece no tener vuelta atrás.

Las ideas de la Libertad encontraron su auge en una juventud, que, hastiada de escuchar a sus mayores quejarse de la política nacional, se abrazaron a ellas sin ninguna intención de soltarlas. Los jóvenes, tan enérgicos y con su rebeldía biológicamente explicada, llaman la atención y contagian. Contagian optimismo y ganas de luchar por este bendito país que nos vio nacer, inspiran a los mayores a no perder la esperanza y los seducen a sumarse a una batalla que no entiende de edad, sexo o condición social, la batalla por la Libertad. Reivindican a San Martín, a Belgrano, a Sarmiento y a Alberdi; las raíces de aquellos próceres que hicieron tan grande a nuestra Patria nos parecen tan lejanas, ajenas y acontemporáneas que la propuesta de volver a ellas nos resulta innovadora y anti-sistémica.

La corrupción a la que ha sido sometida la política, llevó a dicho concepto a una degradación tal que regresar a su esencia implica, para la opinión pública, hacer anti-política, oponerse al establishment estatista y colectivista y poner en jaque los privilegios de una casta elitista y parasitaria, ajena a los problemas del ciudadano de a pie, que empieza a entender que los funcionarios públicos están donde están por y para ellos, que deberían servir al pueblo en lugar de servirse de él, que es un empleado del contribuyente que lo colocó ahí mediante su voto, que es el que los financia mediante los impuestos y el que le otorga legitimidad para seguir en el poder.


El pueblo está despertando, el buen empresario de clase media-alta y alta está comprendiendo que el libre mercado va a permitirle desarrollar completamente sus cualidades, el trabajador de clase media está descubriendo que si el Estado le saca las dos manos de encima y no lo ahoga a impuestos va a poder llegar a fin de mes con mucha más tranquilidad, y el ciudadano de clase media-baja y baja empieza a ser consciente de que un sistema generalizado de asistencia no es la solución sino la perpetuación a la pobreza, que es mejor aprender a pescar en lugar de que le den el pescado en la boca, que un buen Gobierno es el que crea las condiciones para que él pueda salir adelante esforzándose y progresar por sí mismo, y no aquel que lo mantiene conforme con miserables dádivas y lo somete al clientelismo político.

Las multitudinarias marchas de estos últimos días, son pruebas fehacientes de eso. Muestran a manifestantes de distintos extractos sociales movilizándose con el concepto de Libertad como el principal axioma de protesta y acción, como el fin máximo, supremo y definitivo. Se desprenden de este axioma central, ejes también liberales como la defensa de la Propiedad Privada y la Constitución como Carta Magna de control y limitación al Gobierno.

La libertad aparece como una vela encendida, dando luz a una oscuridad socialista y y totalitarista.  En el silencio de la servidumbre, el grito libertario que empieza a romper las cadenas se oye cada día más.

La victoria está consumada, a las urnas llegará por añadidura.

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