José Abadi: “Vivimos en una sociedad donde ya estábamos aislados”

Depresión, ansiedad, angustia, el tiempo, el sexo, el juego, la muerte. Todos los paradigmas que rigen la psiquis del hombre tambalearon frente a este invisible apocalipsis llamado coronavirus. Cuya primera secuela universal fue confrontar al hombre con el aislamiento, palabra que el psiquiatra José Eduardo Abadi califica de “desafortunada”.

El inconciente no registra que esta cuarentena tendrá fin, no se vive con un límite. Entonces esa incertidumbre se convierte en ansiedad e inmediatamente en angustia. La palabra aislamiento se vive como un encierro, una prisión, un castigo. Eso trae soledad y angustia de muerte”, define.

Y entonces aparecen los fantasmas más ancestrales. Así lo explicó el psiquiatra en una entrevista digital que mantuvo con Alejandro Bongiovanni, director de Políticas Públicas de Fundación Libertad. La confrontación salud-economía, trabajo-política, contagios-muertes por un momento quedó eclipsada frente a otro gran interrogante que abrió esta pandemia: el hombre frente a su propia mente.

“Vivimos en una sociedad donde el aislamiento ya estaba presente”

Una buena forma de “huir” de ese encierro es recurrir al pasado. En cuarentena, ¿quién no se “colgó” frente a las fotos del pasado, los videos de un casamiento sucedido hace años o se sumó al reto “subí tu foto de la adolescencia” en las redes? Para Abadi, son recursos que llevan a “la vivencia de lo que ya no tengo, la idea de pérdida, de lo que ya no está”. Que son, nada mas y nada menos, que “formas bien vestidas de un duelo“. Abadi lo llama “tristeza melancoloide”.

“Mirar el pasado es una manera de vivir, de evitar la angustia de muerte”. No aconseja esa práctica: para el psiquiatra es una forma de duelar la pérdida pero “esa pérdida es imaginaria. ¡Aún estamos vivos!”.

Para Abadi es fundamental diferenciar los estados de ánimo que genera el aislamiento. Un cuadro de pánico, una depresión reactiva (que no es más que un bajón anímico) o una depresión más aguda pueden aparecer con distintos síntomas. “Es que no solo hay que lidiar con el aislamiento: también aparecen los miedos, la fobia, la soledad”.

En la entrevista que se puede escuchar en el link al final de esta nota, Abadi destaca el nulo valor que tiene la sobreinformación en estos días y la importancia de recuperar horas de sueño. Ambos factores están unidos en una misma palabra: control.

SI hay una amenaza, cuesta relajarse. Tengo que controlar. Cuando hay angustia, la condición de centinela no se abandona y el insomnio tiene el significado inconciente de controlar”, define. Lo mismo sucede con la sobreinformación: “Si miro, si controlo cada movimiento, si cuento las víctimas el virus no me va a sorprender. No es información útil”, sostiene.

Y agrega que la mejor manera de contrarrestar estos síntomas es provocar hábitos saludables: el diálogo, escuchar música, leer algún texto lindo. “Hacer nada por un rato, organizarse para sentirse activo pero no para ser esclavo de una nueva rutina”.


Es que el psiquiatra, conocedor de la mente humana, sabe que la tendencia natural del hombre es volver al “molde conocido”. Aunque ese molde no sea el más saludable

Ahí está la clave. “Vivimos en una sociedad donde el aislamiento ya estaba presente. Por algo lo que más se trabaja es la patología de la productividad. Parece que estamos todos juntos pero en realidad son contactos rápidos, de relaciones efímeras, de rotación. Eso no es interioridad, intimidad: eso es aislamiento narcisista. Mirá si podemos salir de todo eso?, se pregunta Abadi y deja la respuesta como un interrogante más: ¿tendremos el coraje de cambiar el paradigma?

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