29/05/24

Para Bullrich fue Montoneros y Cristina ya no insiste con que fue la Triple A: se reedita la grieta por el crimen del Cura Mugica

La vida y la trágica muerte del cura Carlos Mugica siguen generando polémicas y fuertes posicionamientos políticos. Como si el «Setentismo» volviera una y otra vez, intentando reescribir una historia que sucedió hace 50 años.

Me tocó ser parte de ese debate aun vigente y no resuelto. El pasado sábado 11 – en la sala José Hernández de la Feria del Libro- presenté mi biografía del cura. A mi lado estuvieron Patricia Bullrich y Roberto García.


Más o menos a la misma hora del mismo día, Cristina Kirchner recordó la figura de Mugica desde su bunker del Instituto Patria.
Un primer análisis de las palabras, omisiones, silencios y gestos nos muestran a una Patricia Bullrich muy segura de que al cura lo mataron (o lo mandaron a matar) los Montoneros. Y a una Cristina ya no tan segura, como cuando era presidente, de que los victimarios de Mugica habría sido la Triple A.

¿Qué dijo la hoy ministra de Seguridad del gobierno de Milei, y en 1974 militante de la Juventud Peronista? Recordó que en aquellos años de militancia, el padre Mugica fue a una charla en la Unidad Básica del Abasto y los cautivó a todos porque «estaba muy dedicado a los pobres y, además, era muy peronista. A los pocos días lo matan y nuestros jefes nos dijeron que Mugica ‘se había cambiado de bando, que era un traidor’. Todos nos dijeron que había sido un hecho de Montoneros, pero, claro, con la repercusión negativa que tuvo el asesinato porque el cura era muy popular y muy peronista, nunca lo reivindicaron.

«Yo nunca tuve duda de que fueron los montoneros los que mataron a Mugica, y no la tengo ahora», sostuvo la hoy ministra en la charla con Ceferino Reato en la Feria del Libro.

Menos enfática, la expresidente Cristina Kirchner no dijo esta vez que Mugica fue asesinado por la Triple A.

Mi interpretación es que si ella dice que lo había asesinado la Triple A, es como decir que Juan Perón mandó a matar al cura, porque en aquellos años, el presidente del país era él. Y la Triple A era una fuerza paraestatal.

Se trataba del mismo Juan Perón que diez días antes se había peleado feo con los montoneros en la Plaza de Mayo, en el acto por el Día del Trabajador. Y Cristina no está en este momento para pelearse con el recuerdo de Perón o aventar viejas polémicas.

Por el contrario, ella busca seducir al peronismo más moderado una vez más, corriéndose hacia el centro.

Sabe que sólo con los kirchneristas no le alcanza.

El otro dato que me llamó mucho la atención del acto de Cristina, fue la ausencia -como organización- de los curas villeros. Raro, porque la convocatoria fue para emplazar en el Patria a la Virgen de Lujan que fue retirada por el actual gobierno del Salón del Bicentenario de la Casa Rosada. Sólo estuvieron un par de curas amigos de ella de la Patagonia y los curas de Opción por los Pobres, un segmento minúsculo y radicalizado con problemas graves dentro de la jerarquía eclesiástica en la Argentina y en el Vaticano.

La realidad es que se llevan mal con el nuevo arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva.

Este dato refleja un cambio en la Iglesia local, donde ya no permiten una reivindicación parcial, partidista, de Mugica, como en el pasado. Deduzco que este cambio, quizás tenga que ver con una «sugerencia» del Papa Francisco.

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