22/04/24

Marzo se termina y el fantasma del helicóptero amarillo es puro humo

Llegó el otoño y el club del helicóptero «amarillo» sigue sin activar. Marzo languidece y los pronosticadores de la política volvieron a fallar otra vez: el Gobierno de LLA no tuvo que hacer una rendición incondicional frente a las huestes de Mauricio Macri y compañía. No sucedió el «golpe de mano» que restauraría al macrismo puro al frente de la botonera de mando de un Estado en avanzado estado de descomposición, pero aun así un botín atractivo.

Y no solo que no hubo capitulación del mileismo frente al «todopoderoso» aliado macrista, sino que el Presidente Milei jugó una carta brava (hoy es tapa de Clarín y La Nación, lo que demuestra que una mano mágica lo operó) y sin dar preaviso nominó – aunque más simbólico que práctico- a sus dos candidatos «libertarios» para ocupar las sillas vacantes en la Corte Suprema de Justicia. O sea, lejos de estar abandonando el campo de batalla, como decían los voceros de Mauricio Macri, Milei toma el atajo que tantos gobiernos tomaron cuando se sintieron con músculo para hacerlo: intentar controlar o disciplinar al máximo tribunal de la Nación.


Milei, su hermana Karina y Santiago Caputo tienen clarísimo que ni el polémico Ariel Lijo, ni el impoluto Austral, Manuel García Mansilla, podrán ser aprobados por el Senado sin el aval de Cristina Kirchner, ya que para llegar a sumar dos tercios de los votos, si o sí necesitará contar con el okey del bloque de Unión por la Patria.

Dos caminos se abren. O la LLA llega a un acuerdo con el kirchnerismo, o los titulares de hoy 21 de marzo de los dos principales diarios de la Argentina son fuegos de artificio para enviar que el Gobierno no sólo no está de rodillas mendigando poder, sino que lo ejerce en plenitud.
Y ya que estamos en momento de balance cuando se aproxima el cierre de marzo, del otro lado de la vida el macrismo parece no estar en condiciones de salir a la cancha a jugar el famoso «Segundo Tiempo».


A Mauricio Macri le está costando bastante más de lo que sus operadores le decían que le costaría hacer del PRO su coto de caza real. Bullrich, vieja peleadora del poder, se la hizo complicada. Sin más armas que sus espacios de poder en el gabinete de Milei, se las ingenió para embarrarle la cancha a Schiavone y De Andreis (los alfiles que debían hacer cirugía mayor y entregarle a Mauricio una tropa ordenada). Primero les dijo que el reparto de cargos debía ser fifty-fifty. Para después plantarle el nombre de Damián Arabia en el tercer casillero de poder del nuevo PRO.
Arabia es un joven pero experimentado y fiel compañero de ruta de Bullrich. Las operaciones sucias y de una bajeza inusitada que se desataron sobre él hace un par de meses, prueban que es valioso para Bullrich. Si la ministra lo sostuvo en medio de esa tormenta, a nadie puede sorprender que se le plante a Macri. Y la batalla por Arabia y el desplante de Horacio Larreta que rechazó estar incluido en ese armado, mostró que Mauricio Macri no la tiene fácil en su «casa».

Y mientras esto sucedía en «Ciudad Gótica», en silencio el mileísmo puso en marcha un dispositivo de mediano plazo para engordar el volumen electoral e institucional de LLA. Con Karina Milei como líder, el subsecretario de Gestión Institucional, «Lule» Menem y el subsecretario de Integración Urbana, Sebastian Pareja, comenzaron a diseñar – respectivamente- el armado nacional y el armado bonaerense del mileísmo puro.

Y a diferencia de los nombres para Corte, el trabajo de «Lule» y de Parejas, se hará en un relativo silencio, por lo menos sin agitar en los medios. Por primera vez en los cien días de gobierno, el mileismo comienza a mirar con el horizonte en octubre del 25. Cuando llegue la hora de la verdad y el 56% del ballotage comience a ser una vara muy alta para medir si los argentinos aceptan o rechazan el ajuste libertario.

Compartir:

Más publicaciones

Compartir:

Más publicaciones