El vicepresidencialismo tomó el poder y sustituyó al presidencialismo

La Argentina se encuentra a las puertas de una situación de “excepcional gravedad institucional”. La crisis socio-económica por la que atravesamos se ve potenciada por una situación de ingobernabilidad producto del “vicepresidencialismo” que ha sustituido al presidencialismo subvirtiendo el orden que marca la Ley Fundamental.

De suerte que tenemos un gobierno bicéfalo sui generis en el que es el Vicepresidente quien en realidad preside, mientras que el Presidente sigue sus órdenes. A pesar de ello el gabinete está dividido en “cristinistas” y “albertistas. Este curioso universo provoca permanentes tensiones pero en los momentos de definición la palabra de Cristina es la que se impone.

Es así como hemos asistido a la remoción de ministros de Alberto F. por orden de Cristina K, desde su socia Losardo hasta Kulfas, suplantados por exponentes del Instituto Patria, escogidos por la Vicepresidente.

Una Corte y una quebrada (un video incriminador)

Este formato no fue pensado para asegurarles un mejor gobierno a los argentinos. Tuvo su razón de ser en lograr el triunfo electoral ya que para ello no alcanzaba con los votos de Cristina, agregar a Alberto quien hábilmente fue presentado como un moderado permitió conseguir la presidencia.

Asimismo, se buscaba la impunidad de Cristina, de sus hijos y adláteres en los numerosos y graves procesos por corrupción que los asolan. Alberto habría persuadido a Cristina que él poseía los contactos necesarios con los jueces para torcer el destino de las causas.

Se han buscado varios caminos para conseguir ese objetivo. Recordemos la creación por decreto del Consejo Asesor (Comisión Beraldi), la reforma de la ley que establece el régimen del Procurador General de Nación, una nueva ley de “superpoderes”. Estas iniciativas se estancaron en la Cámara de Diputados, en la que el Frente de Todos obtuvo la primera minoría en el 2019. A partir del 2021 con la renovación de la mitad de Diputados y un tercio del Senado, el Frente vio mermadas sus dos bancadas. Por primera vez desde 1983 el peronismo perdió el quórum propio en el Senado y la primera minoría en Diputados quedó casi empatada con la de Cambiemos.

Es decir que hasta hoy ha resultado infructuosa la búsqueda de jueces militantes que “arreglen” las causas de corrupción. Ya hubo un antecedente con la denominada “democratización de la Justicia” (2013) que fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema (CS) y que de haberse impuesto hubiese puesto a la Justicia a disposición del poder político.

Con jueces así y un Consejo de la Magistratura tan absurdo, no hay constitucionalidad que aguante

Luego la CS rechazó los recursos extraordinarios que habían sido interpuestos para detener las causas en trámite en las instancias federales inferiores. Recordó que ella sólo interviene cuando han sido agotadas esas instancias. Los fundamentos fueron clarísimos y enfáticos.

Así las cosas, la ex Presidente instruyó a la Oficina Anticorrupción y la UIF para que no actuaran en su contra en la causa “Vialidad” que ya está en la etapa de juicio oral. La intervención del valioso fiscal Diego Luciani que ha preparado un alegato que será leído en siete días corridos y que se anuncia como de una contundencia poco común dada la enorme cantidad de prueba que se ha acumulado en esta causa, impidió que se paralizara la actuación de la justicia.

Cristina ha apelado a un video en el que con un estilo “streaming” se victimiza a través de un cúmulo de tergiversaciones y de mentiras. Se presenta como una defensora de la legalidad y de la República. Parece haber olvidado la obra de destrucción institucional que llevó a cabo junto a Néstor en la provincia austral cuando éste accede a la gobernación en 1991.

Asoma el fantasma de la acefalía que trae a la memoria el 2001 y el desfile de presidentes que se sucedieron en un breve plazo. La acefalía puede ser permanente o temporaria, en función de cual sea la continuidad en el tiempo de la ocurrencia de las distintas causales reconocidas en la mencionada disposición constitucional. Asimismo, podrá ser parcial, cuando importe el alejamiento del presidente o del vicepresidente solamente; o, total, cuando los afecta a los dos, la que de ser permanente, ha sido considerada como “acefalía de la República”

La constitución aporta una solución para la primera, cuando el involucrado es el presidente. En este caso, es el vicepresidente quien debe reemplazarlo. Por el contrario, la ley fundamental deja en manos del Congreso la decisión en materia de acefalía total y no se pronuncia sobre la cuestión de la acefalía permanente del Vicepresidente.

El plan K lleva a la justicia a caminar por la peligrosa cornisa de la autocracia

Lamentablemente vemos que aparece la incitación a la violencia desde los extremos del arco político. Juan Grabois a los gritos habla de saqueos e incita a los suyos a salir a las calles, mientras que el ex “carapintada” Aldo Rico, invocando la heroicidad de las Fuerzas Armadas en la guerra de Malvinas y en la lucha contra la subversión llama a los propios a enfrentar a las huestes del piquetero. Reaparecen los demonios del pasado que de predominar necesariamente nos llevarán a otra dictadura.

Este es el momento en que con mayor fidelidad nos debemos ceñir a la Constitución a los Tratados internacionales y a la ley. No repitamos los errores del pasado que sumieron al país en una decadencia cada vez más pronunciada. Respetar la continuidad constitucional es el proceder que siguen las democracias consolidadas. Tampoco cabe una consulta popular en base a la alternativa Cristina o República como algún trasnochado ha propuesto. Hoy como nunca debemos atenernos al siguiente axioma: dentro de la Constitución todo, fuera de ella nada.

Fuente: Clarín

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1 Comentario
  • 4 agosto, 2022 at 7:23 pm

    Itís hard to come by educated people about this topic, however, you seem like you know what youíre talking about! Thanks

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