02/04/2026

El veredicto de setenta consultores sobre cómo la “crisis Adorni” afecta de lleno al Gobierno

Ignorando los consejos de Santiago Caputo, Manuel Adorni se salió del guion, enfrentó a los periodistas y logró que una rueda de prensa destinada a “cortar la crisis” terminara empeorándola. Los números son lapidarios: 55% de los expertos califican la comunicación del gobierno como mala o muy mala, y el 70% de los argentinos cree que Adorni es corrupto, según Innova.

Por Revista Imagen | En el peor momento del gobierno del presidente Milei con la opinión pública, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, decidió “cortar la crisis” por las dudas sobre sus gastos y su patrimonio con una conferencia de prensa que solo sirvió para empeorarlo todo. 

El poderoso asesor de comunicación Santiago Caputo le había recomendado no salirse del “libreto” leguleyo cuando los periodistas -previsiblemente- le preguntaron el miércoles de la semana pasada por qué no declaró las propiedades que fueron apareciendo en los últimos días, cómo financió un vuelo privado en febrero a Punta del Este y por qué llevó a su esposa a un viaje de trabajo a Nueva York. 

Adorni debía contestar en “leguleyo básico” y atenerse a un guión casi cinematográfico: “eso lo está investigando la justicia”, o “hay secreto de sumario” y todas esas frases hechas y lugares comunes que suelen usar los políticos para salir del paso cuando no pueden o no quieren contestar. 

Pero Adorni se salió del libreto y terminó increpando a los periodistas, reclamándoles que le pidan disculpas a él y sobrando y patoteando, como si no estuviera sospechado de corrupción. Arruinó los “consejos” del asesor Caputo. ¿Eran consejos sabios? ¿Podía el número dos del gobierno nacional no “dar la cara” y contestar sobre el tema de conversación número uno de la Argentina en ese momento que era él mismo y las dudas en torno a su patrimonio y sus gastos? 

Un panel de más de 70 expertos en comunicación, consultores políticos y encuestadores convocado por la revista Imagen analizó la performance mediática de Adorni y llegó a la conclusión de que no lo hizo nada bien. Pero la pregunta de fondo es más incómoda: ¿está el Presidente en condiciones de sostener una conferencia de prensa?

En los 27 meses de gestión que lleva Javier Milei nunca se sometió a una conferencia de prensa abierta y solo dio entrevistas individuales con periodistas elegidos. Ante respuestas múltiples, los expertos en comunicación que trabajan para políticos y empresas sostuvieron que “debe someterse cada tanto a conferencias de prensa es parte de la cultura democrática” como principal respuesta. Pero la segunda opción elegida fue “no le conviene, puede no tener el temple y que termine mal”. Suena contradictorio y lo es: un líder político en una democracia liberal moderna debe someterse cada tanto a las preguntas abiertas de los periodistas. 

Las comparaciones son odiosas, pero Donald Trump, en Estados Unidos, en tan solo 15 meses de gobierno ya sostuvo 20 conferencias de prensa solo y casi un centenar en conjunto con otros líderes más un centenar de “miniconferencias” al voleo que suele dar a bordo del avión presidencial o en los jardines de la Casa Blanca.

Por algo, confrontados ante la opción, en el hipotético caso de que el Presidente los convocara para asesorarlos -y reemplazar por un momento al “Mago del Kremlin” Caputo- el 57 por ciento contestó que “no le sugeriría someterse a una rueda de prensa abierta”, contra el 38 por ciento que sí: ¿no le tienen fe a Milei de que contenga sus nervios ante preguntas incómodas? 

Por lo pronto, los panelistas fueron lapidarios con la capacidad de comunicación del gobierno de Milei: para el 55 por ciento es mala o muy mala, y Adorni acaparó más del 80 por ciento de críticas que van desde “deficiente” hasta “mala” en cuanto a su comunicación. La conferencia de prensa en sí fue calificada de “contraproducente” por el 43 por ciento, y otro 30 por ciento consideró que “no sirvió para nada” en cuanto a darle un “cierre” a la crisis que está afectando seriamente la credibilidad de un gobierno que prometió combatir a “la casta” y la corrupción, además de estabilizar la economía y eliminar la inflación. 

Ante la falta de resultados económicos contundentes, los deslices “morales” indignan más a la opinión pública. Una encuesta nacional de la consultora rosarina Innova, de Guillermo Variego, arroja que para el 70 por ciento, “Adorni es corrupto”.

Tampoco en las redes sociales, el mundo favorito de los libertarios, a Adorni le fue mucho mejor: la negatividad superó a las menciones positivas seis a uno, según una medición posterior a la conferencia de Adorni de la consultora Reputación Digital, del cordobés José Norte Sosa.

El último sondeo nacional de Trespuntozero, la encuestadora de Shila Vilker y Raúl Timerman, muestra cómo “corrupción” y “bajos salarios” se fueron convirtiendo en los últimos meses en la principal preocupación de los argentinos. La inflación como principal problema quedó atrás a mediados de 2024, pero el repunte del tema corrupción es llamativo. 

Para peor, el indicador que significa la pregunta que esa encuestadora hace todos los meses sobre si la opinión pública teme un estallido social trepó a 58 por ciento: no es un pronóstico, pero indica que la percepción de la sociedad sobre el estado de la economía es muy negativo. 

Trespuntozero coincidía la semana pasada con la encuesta de la Universidad de San Andrés y la de la brasileña AtlasIntel Bloomberg: la aprobación de gestión del presidente Milei está claramente por debajo del 40 por ciento en todos esos sondeos, y la desaprobación, tocando 60 por ciento. En comparación, según el equipo de encuestas que dirige el profesor Diego Reynoso en la Universidad de San Andrés, Mauricio Macri tenía en esa misma etapa de su gobierno -27 meses de gestión- 51 por ciento de aprobación. No le alcanzaron para lograr su reelección en el cuarto año. 

Por aquellos años, el equipo de comunicación que lideraban el entonces jefe de Gabinete de Macri, Marcos Peña, y el asesor ecuatoriano, Jaime Durán Barba, le recomendaron al ingeniero empezar a contratar encuestadores con la dudosa misión de falsificar los datos que mostraban sus encuestas “reales”: intentó “fabricar” una opinión pública falsa en lugar de conquistar al electorado. 

La estratagema logró engañar a los mercados durante unos meses, hasta que en las primarias de agosto de 2019 las urnas dieron el veredicto, y los mercados se derrumbaron con la consecuente derrota de Macri ante Alberto Fernández y Cristina Kirchner. 

Un “consuelo” para Milei: Alberto Fernández tenía apenas 17 por ciento de aprobación a los 27 meses de gestión. Otro de esos “consuelos”: Cristina Kirchner dio en sus dos mandatos una sola conferencia de prensa, cuando buscó “cerrar” la crisis con el campo por la resolución 125 que fulminaba al sector con retenciones.

El miércoles pasado el tío de Santiago Caputo, el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, salió por la red X a sostener que las encuestas que no le sonríen al gobierno son meras “operaciones”. Pero su sobrino, que también es discípulo de la escuela del ecuatoriano Durán Barba, ya aprendió la lección de que dibujar encuestas es una estrategia de patas cortas que termina mal. 

La negatividad de la opinión pública hacia el gobierno de Milei se pondrá a prueba la semana que viene, si se trata la reforma a la Ley de Glaciares en Diputados: el gobierno a esta altura tendría que empezar a poner en marcha una estrategia de comunicación un poco más sofisticada para explicar por qué esa reforma -combatida por la izquierda y grupos ambientalistas- sería imprescindible para que se destraben más de 30 proyectos mineros por más de 40.000 millones de dólares. 

Pero todo el “esfuerzo estratégico” en comunicación del gobierno está paralizado y se agota en temas como las dudas patrimoniales de Adorni y las nuevas revelaciones en el caso de la cripto $Libra. 

La esperanza de que el fallo en segunda instancia que libera a la Argentina de pagar una multa de 16.000 millones de dólares por la confiscación de las acciones de YPF por parte del kirchnerismo -con discurso presidencial en cadena incluido- no alcanzó y hasta puede convertirse en mala noticia, si la causa avance camino a la Corte Suprema en Washington.

Si por el mal clima de opinión pública no logra confirmar en la Cámara de Diputados la sanción que salió del Senado, se malograría uno de los sectores privilegiados con crecimiento, inversiones y potencial exportador que tiene hoy la Argentina, junto con el petróleo y el gas de Vaca Muerta, el litio y el agro: podría ser un golpe simbólico muy fuerte para un gobierno que atraviesa un momento de gran debilidad frente a la opinión pública.

Compartir:

Más publicaciones

Grita, grita que alguien te escuchará

Nunca tuvimos tanta información al alcance de la mano, pero tampoco tanta dificultad para construir una realidad compartida. En una sociedad cada vez más irritada, la emoción desplaza a la