El péndulo de la economía cada vez se mueve más lento

El péndulo de la economía se mueve y ya no tanto

El microscópico virus del coronavirus acelera una recesión económica a escala mundial. La gran depresión, como también se la puede llamar, puede durar cuanto menos cinco años.


Dicho plazo es demasiado para países como el nuestro. Los efectos serán devastadores sobre la producción, el empleo y los ingresos.

Pero convengamos que aquí se fueron haciendo bien muchas cosas. Se logró un ambiente de estabilidad, una macro sólida comparado con nuestros vecinos de la región, un sistema financiero robustecido en los últimos años, a lo que se suma una linea de producción en el sector de alimentos que tecnologías e inversiones mediante colocó a nuestros commodities en el escenario competitivo internacional.


Pero hay un asterisco. La caída económica dependerá de cuánto es el impacto sobre las respectivas estructuras productivas de los países. Los gobiernos entre tanto tratan de revertir mayores males y lograr la ansiada recuperación.

A tal efecto, Paraguay en ningún modo puede zambullirse a fondo en el tormentoso río de estímulos de reactivación. No podemos seguir los pasos de países desarrollados cuyas envergaduras económicas les permitirán cruzar airosos aquel río.

Por ejemplo, EE.UU. aprobó un paquete de ayudas económicas de más de 2 billones de dólares, el más grande de su historia. Otro país, Alemania, conocido por su ortodoxia financiera está poniendo en ejecución un plan de expansión fiscal por 150.000 millones de euros, un 10% de su Producto Interno Bruto (PIB).

Estamos ante estímulos extraordinarios. Los citados y otros países desarrollados pueden aguantar los desequilibrios monetarios y fiscales que se vienen luego de aquellas medidas extraordinarias. Son economías consolidadas, de elevada producción, productividad e innovación.


En cambio, en países como Paraguay y aún con sus fortalezas citadas precedentemente, resulta muy diferente.

Los paquetes de estimulo tienen que se llevados con prudencia y no solo vistos con los ratios macro económicos de consistencia sino con la atenta mirada puesta en la micro economía.

No se puede tirar la casa por la ventana como de repente se escucha decir de nuevos endeudamientos. Para eso bien podrían apelarse a la oferta monetaria. Pero eso de tirarse al río tormentoso sin un salva vidas es cuanto menos una locura, una irresponsabilidad.

Los países desarrollados disponen de suficiente colchón para amortiguar la caída al río desde el vamos y hasta para llegar al otro lado.


La economía y más en este momento es lo más parecido a un péndulo. Se mueve pero no tanto y puede parar. De ahí que es preciso empezar cuanto antes a abrir el mercado laboral en tiempos de coronavirus, empezando, por ejemplo, por el sector de la construcción con los debidos controles sanitarios.

Esta afirmación no desconsidera el tema de la salud. Ocurre que la economía está cayendo y el péndulo oscila cada vez más lento. Por ello, cuanto antes es preciso iniciar de manera selectiva la apertura del mercado laboral en sectores como el de la construcción.

Este sector involucra de manera directa e indirecta a personas cuyos ingresos son diarios, los jornaleros, albañiles, electricistas, plomeros y otros.

El sector de la construcción tiene efectos multiplicadores en la economía. Aquí se llevan a cabo compras, ventas y comercializaciones en general en ferreterías, areneras, ventas de cal, fundiciones de hierro y desde luego el expendio de comidas etc lo que hará, entre otras cosas, que la cadena de pagos empiece a recomponerse. Y la razón es sencilla porque está evidenciada en los hechos: el péndulo de la economía se mueve pero ya no tanto; no dejemos que pare del todo.

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