Lejos de ofrecer una sociedad sin costos ni conflictos, la tradición liberal propone una dirección: confiar en la acción humana imperfecta para alcanzar, dentro de sus límites, la mejor alternativa disponible.

Por https://www.institutoliberal.org.br/. Sí, el liberalismo es una utopía en el mismo sentido que el norte en una brújula es una utopía o el cristianismo es una utopía. El viajero que, confiando en su brújula bien calibrada, desea viajar hacia el norte, puede estar seguro: esa será su dirección.
Esto no significa, sin embargo, que este viajero llegará algún día a un lugar llamado Norte. Significa simplemente —¡lo cual no es poca cosa!— la dirección correcta, pero no la certeza de un destino final que, en este caso, equivaldría a regresar al Edén, lo que, en definitiva, haría que todo resultara demasiado monótono e insípido.
El liberalismo no promete el Paraíso, una sociedad perfecta, llena de beneficios y libre de costos. Más bien, promete la mejor alternativa que la acción humana imperfecta puede ofrecer. Y, sin embargo, ninguna acción humana ha podido ofrecer nada mejor.
Tras la derrota del socialismo, ¿se ha quedado el liberalismo sin enemigos?



