Liberales de antes y liberales modernos. Del estudio de la filosofía a la posición antisistémica. “En los ’70, había una revista que se llamaba El Burgués donde se citaba libros y comprábamos. De ahí íbamos a la escuela de Sanchez Sañudo, debatíamos de todo. Se leía, se preparaban los temas y se debatía”, recuerda Roberto Cachanosky.
En un debate generado en su programa Informe Económico, que todos los jueves conduce por Radio Cultura, el economista rememoró sus orígenes en el liberalismo junto a Constanza Mazzina, Ponciano Vivanco, Miguel de Oromí Escalada y Alejandro Gómez.
“Cuando el partido de Alsogaray llegó a sacar el 20% en una elección, nosotros estábamos con un entusiasmo bárbaro y después Menem se deglutió todo eso”.
La mayoría de la gente no lee. Leer es un ejercicio tedioso y costoso que trae recompensa a largo plazo. Hasta los adultos tienen menos atención, ahora todos están con el teléfono.
“Hay un grupo de jóvenes que no sabemos por qué adhiere a estas ideas. Nuestro trabajo es lograr que se queden y lograr que profundicen sus conocimientos”, considera.
“En el inicio de mi vida profesional, formé un grupito de siete donde nos juntábamos con un ministro o periodistas todas las semanas. Era la época de Onganía. Después quisimos estudiar una provincia detenidamente. Había una vocación por lo público”, define Miguel de Oromí Escalada. “Después adquirí experiencia sobre la importancia de reestructurar las cosas antes que exploten”, ya incursionando en el área empresarial. “Adquirí un reflejo, una psicosomatización hacia lo importante que es cambiar, transformar las estructuras”.
“Este movimiento avanza a pasos agigantados. No por el lado de la lectura y la intelectual. No viene por leer las mil páginas de Mises
Ponciano Vivanco también recordó su llegada al liberalismo y los nombres que acompañaron ese descubrimiento. Chaufen, la escuela austríaca, Gabriel Zanotti y tantos otros que fueron moldeando su pensamiento.
Vivanco: como toda generalización, es imprecisa pero nuestra generación buscaba aprender por el placer de saber más, sin ninguna otra intención. Era el saber por el saber mismo e ir en contra del mainstream. Los jóvenes de hoy, que se llaman liberales, ni siquiera saben bien a qué liberalismo se refieren”.
Hay menos componentes de moda y hay ciertos personajes que tienen algún componente de showman, personaje de comic muy antisistema. No digo que esté mal, los jóvenes se sienten identificados con esa parte del personaje. Nosotros no estábamos detrás de un “imán” .
“Soy liberal a pesar de haberte tenido como profesor”, bromeó Alejandro Gómez para referenciar sus inicios en el liberalismo. “Yo estudiaba historia y en los ’80 no sabía ni lo que eran las ideas liberales” (…) En el Eseade tuvo su primer contacto con las ideas liberales y a partir de ahí, a los intelectuales que profundizaron esa línea de pensamiento.
Al mismo lugar llegó Constanza Mazzina: “venía de la universidad del Salvador, que tenia una impronta peronista y llegué al Eseade. En aquellos años no había tantas opciones y El Salvador era una buena opción. En la búsqueda de la maestría tenía Flacso o Eseade y decidí la segunda. “Me acuerdo de las primeras materias. Me gustó la cátedra que tenía Benegas Lynch donde cruzaba la política y la economía. Eso me permitió entender la importancia de las instituciones en la vida política de los países”.
Constanza Mazzina: “La generación de menos de 20 no quiere que nadie le imponga la forma de pensar. No sé si pueden definir qué es el liberalismo, pero tienen la intuición de no dejar que otro le imponga el pensamiento. Esta discusión la dan hoy chicos de 15 a 18 años.
El liberalismo en ellos, “tiene algo de moda pero es una reacción a esa imposición a los que le dicen todo el tiempo qué es lo políticamente correcto”
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