El único custodio que desafía los “ismos” que atacan la propiedad

Así como en el Manifiesto Comunista Karl Marx y Friedrich Engels escriben que “pueden los comunistas resumir su teoría en esa fórmula: abolición de la propiedad privada”[1], en su libro Liberalismo Ludwig Von Mises sostiene que “el programa del liberalismo podría resumirse en una sola palabra, propiedad, entendida como propiedad privada de los medios de producción”.[2]

Como se percibe a simple vista, el liberalismo -con identidad propia- es el sistema de oposición al comunismo. La propiedad como derecho individual, y el respeto a la propiedad como institución, son elementos sin los cuales es imposible siquiera concebir la teoría liberal: la persona no solamente es dueña de sí misma, sino de lo que produce, crea, obtiene, gana.

Pero se quedaría corto un análisis que entendiera al liberalismo solamente como contrario al comunismo. Más bien, el liberalismo es la clave para hacerle frente a cualquier colectivismo que pretende pasar por encima de los derechos de propiedad del individuo: socialismos internacionalistas, nacionalsocialismos, socialdemocracias, fascismos, corporativismos, desarrollismos, progresismos.

Desde el liberalismo se puede discutir cualquiera de esas doctrinas atentatorias contra la propiedad: las que expropian, las que nacionalizan, las que confiscan, las que reconocen de iure pero manejan de facto, las que redistribuyen, las que piden fair share, las que limitan, las que regulan.

El liberalismo ha sido y es el sostén de la propiedad privada cual institución fundamental de la sociedad civilizada.

Es en los países que se practica donde la gente puede enriquecerse, acumular capital e invertirlo sin obstáculos indebidos. Son sus instituciones las que han permitido la movilidad social y la libre iniciativa frente a los sistemas cerrados, corporativistas y de castas. Ha sido su programa, allí donde se ha implementado, el que ha obtenido resultados económicos deslumbrantes en crecimiento comercial y productividad. Por el contrario, los países y sistemas que han practicado el ataque sistemático a la propiedad privada, han terminado hundidos en crisis económicas, con muertos por hambre y desabastecimiento a pesar de contar con recursos, y represiones violentas para ahogar la libertad de producir y comerciar.

Para vivir en un mundo civilizado, de progreso y libertad, se requiere propiedad privada. Quien la respeta, la garantiza y la fomenta es el liberalismo. Es el liberalismo la opción para el desarrollo, la riqueza y la iniciativa comercial productiva.     


Referencias

[1] Manifiesto del Partido Comunista; K. Marx & F. Engels, Marxists Internet Archive

[2] Von Mises, Ludwig; Liberalismo. La tradición clásica, Unión Editorial, 2007, p. 49

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