“El fascismo surgió como una reacción al liberalismo y al mundo moderno”

Interpretar el peronismo es intentar descifrar el ADN del populismo argentino. Y no es tarea fácil. Desentrañar las raíces de un pensamiento que aún perdura solo es posible si se amplía la búsqueda de sus causas fuera de la Argentina. Esa es la tarea que el representante legal de la Fundación Naumann Lars-André Richter emprendió en una clase virtual de historia organizada por su partner, la fundación Libertad y Progreso.

Como historiador, teólogo, periodista y profesor, además de su experiencia al frente de la Naumann en Seúl, desde donde desarrolló tareas para Corea del Sur, Lars-André Richter define al peronismo como la versión argentina del fascismo italiano de Mussolini. Y desde allí describe las ideologías como producto de un tiempo y una situación geopolítica puntual: la Europa de la pos guerra y reacción al avance de las individualidades y el mundo moderno.

“El fascismo fue una reaccion al liberalismo. Y al mismo tiempo una reacción al mundo moderno, a una sociedad abierta, pluralista y la democracia. Democracia y parlamentarismo significa hablar, buscar una solución que sea aceptable para la mayoría. Lo contrario a lo que ellos buscaban” .

En una primera lectura pareciera que el fascismo y el comunismo son adversarios. Pero tuvieron y tienen mucho en común: ambas son ideologías antiliberales y anticapitalistas.

“Los dos son antirepublicanos, antidemocráticos, anticapitalistas, anti, anti, anti, antitodo”

El comunismo y el fascismo, para el historiador, son las dos caras de una misma moneda. “En Italia fue un ensayo, una búsqueda de un tercer camino entre socialismo y capitalismo“.

Para André Richter, “es falso decir que el fascismo es una variante del capitalismo, es más: en muchos partidos fascistas, sus programas son claramente anticapitalistas. Fue una reacción a la ideología comunista, pero tienen elementos en común

Que son, a su juicio, la necesidad de contar con una figura carismática, fuerte, dominante, el corporativismo y el sindicalismo (clave del fascismo que inspiró a la Argentina después). También la negación de la república, el parlamento, los derechos humanos, la división de poderes, el individualismo, la economía de mercado.

“Esos fueron motivos de conflicto entre la izquierda y la derecha. El comunismo estaba a favor de una clase de proletariado. El fascismo defendía a varios grupos. El fascismo alemán. una raza, una etnia. Pero todas eran ideologías agresivas y hostiles- “Son ideologías en contra de, no a favor”.

“El fascismo alemán fue muy racista”, apunta André Richter quien agrega que el programa económico fue claramente anticapitalista. ¿Por qué? “Por su espíritu antisemita. Para Hitler, los judíos eran el capitalismo y por esa razón fue claramente antisocialista y anticapitalista”.

“Este partido quiso convertirse en un partido de las masas. Hitler quiso ganar elecciones y hubo que radicalizar la ideología de este programa. Nunca ha sido un partido capitalista ni liberal”.

El protagonista de la charla, Lars- André Richter nació en Düsseldorf, Alemania. Estudió humanidades (Literatura, Filosofía, Historia y Comunicación Cultural) en Berlín, Paris, Leipzig y Tübingen. Obtuvo su doctorado de Filosofía en 2008 en la Universidad Humboldt de Berlín. Después trabajó como periodista en Axel Springer AG y para el DAAD (Servicio de Intercambio Académico Alemán). Desde 2008 ha trabajado para la FNF, inicialmente en la central en Potsdam, Alemania. Desde 2012 estuvo a cargo del proyecto en Corea del Sur, antes de su arribo a la Argentina.

Podés presenciar nuevamente su clase haciendo clic en este enlace

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