El desencanto del “Zorrito”: “es demencial la lógica de comer todos del mismo plato”

No. No se puede culpar a la pandemia. A lo sumo, se puede decir que el COVID le dio el golpe final, la estocada que terminó con una herida mortal para el restaurante que el “Zorrito” Von Quintiero tenía en Belgrano. En una nota-catarsis el propio músico señaló al auténtico responsable de ese cierre: la “pymedemia”

Bienvenida una vida más libre de IVA, Ingresos Brutos, ART, seguros de vida, seguridad social, cuota sindical, retenciones, percepciones, comisiones de tarjetas de crédito, débito, Mercado Pago y aplicaciones de delivery, servicio de posnet, alquiler, ABL, luz, gas, agua, cuenta de banco, impuesto al cheque, autónomos del presidente, sueldos, abonos de sistema facturación, abogados, contador y, si te queda algo, el 30 por ciento de Ganancias” ironizó el rockero para lo que calificó “la demencial lógica de las Pymes”.

No es un caso aislado ni mucho menos excepcional: durante 2020 cerraron en todo el país 90.700 locales y 41.200 pymes, lo que generó que unos 185.300 trabajadores quedaran afectados, según una encuesta realizada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Bruni fue una más. El virus de la Pymedemia es más sigiloso, mortal y expansivo de lo que parece. Y lo peor, no hay vacuna a la vista.

“En la Argentina cierran los que quieren seguir” se lamentó “Lacha” Lázzari en las redes, tras conocerse el cierre de Bruni. Es que él, como empresario, padece de “pymedemia aguda” por su propia empresa que “rema” en un mar oleoso y cada vez más pringoso de impuestos y cargas fiscales.

A diferencia del COVID, el origen del mal no está en Wuhan ni en ningún bicho que camine. Está en el Estado. Y se instaló cómodamente en un país que aplaude cada política populista sin reconocer que está aplaudiendo su propio certificado de defunción. En algún momento, el mal que sufrió el emprendimiento de Zorrito Von Quintiero se multiplicará hasta que no queden ganas de innovar, invertir, crear, surgir, competir. En este país, se le da la espalda a esos propósitos.

Zorrito Von Quintiero se despidió de sus tiempos como emprendedor gastronómico con un sentido posteo

Con algo de bronca y mucha decepción, el posteo del músico plantea una situación paradójica: “es demencial la lógica de las pymes que hace que todos coman del mismo plato”. El costo del plato, lo conoce por dentro. Cada porción del menú que ofrecía en la esquina de Sucre y Castañeda tenía su impronta de cheff y los sabores que mezclaba. Y una carga exorbitante e interminable de impuestos que encarecía astronómicamente el precio final. Se paga más por el alquiler, los impuestos, las retenciones, las alícuotas, las cuotas sindicales, las cargas sociales que por el salmón. No hay bolsillo que aguante: ni del anfitrión ni de los comensales.

“Adiós a sus hijos propietarios y a mantenerles su herencia, su ingratitud y su miserable soberbia”, señaló en otro párrafo de su posteo en Instagram. “Lo vine intentando desde abajo, con éxitos y golpes, pero no es por la pandemia, es por la ‘p-ymedemia’. ¡Te cansa!”, se sinceró. “Son emociones mezcladas y una decisión personal culpa de Nadie, sin embargo, tengo esa nostalgia de seguir, acá comiendo, la esquina me extrañará, siempre bebiendo, siento la tristeza de partir, ya estoy saliendo, yo también la extrañaré, pero sonriendo, solo me queda por decir, que me estoy yendo, a un lugar que me haga más feliz… ¡vamos viendo!”, cerró conmovido.

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