“El chavismo desgasta a la mujer, la convierte en un ser servil”

Los datos estadísticos son imprescindibles para entender la magnitud de un suceso. Resultan esenciales para medir el impacto de una noticia y darle, a ésta, entidad. Pero las historias individuales, las de cada persona, son las que le dan profundidad a ese hecho. Le ponen alma, piel, sentimientos. Y hace que esa noticia se humanice, se acerque al núcleo de la verdad. Y esa noticia, entonces, es una historia.

“Mi generación no vive ni sobrevive en Venezuela. Mi generación muere día a día”

Esto fue lo que logró la periodista venezolana Milagros Boyer el último viernes, en su espacio dentro de la disertación de cinco mujeres convocadas por el #FemaleForward de Fundación Naumann. Durante su alocución, en el Vivo de Youtube que compartió junto a otras mujeres liberales como Ana Sosa, Clara Mariño, Alba Pérez Romero, Natalia Motyl y coordinadas por Mercedes Colombres- Boyer se impuso con la contundencia de su historia.

Recuerdo a una muchacha de 21 años que solía hacer cola en las puertas de los supermercados desde las 2 o 3 de la mañana para ver si a las 9 podía conseguir algo para comer. Esa muchacha dormía en la calle, sin celular ni documentos por miedo a que le robaran. Tenía hambre, tenía miedo y tenía piojos porque todos compartíamos la misma carencia de jabón y shampoo, no importa de qué estrato social fuéramos. Esa muchacha fui yo”.

Escucha a otra protagonista de la jornada

Esa joven de 21 años es una de los 5.7 millones de venezolanos que hoy riegan el mundo (en palabras de Boyer). Una diáspora que se inició por la escasez y el hambre. “Un día recorrí cuatro supermercados buscando un jabón para bañarme. Cuando lo encontré pensé: ‘no es normal sentirme tan contenta solo porque conseguí un jabón'”. En ese instante, Boyer entendió que su cansancio y su agotamiento no eran físicos, sino políticos: “Eso hace el chavismo con la mujer. La desgasta en todos los aspectos posibles. Lo hace agrediéndola físicamente como con Corina Machado, quién se ha plantado al chavismo y lo hace con todas las demás”.

Para Boyer, la izquierda es denigrante de la condición femenina. “El chavismo convirtió a la mujer en un ser servil. Bajo un falso discurso de empoderamiento logró que la mujer le sirva a su discurso mesiánico”.

Por esa razón, Milagros decidió abandonar su país. Vientiun años ella, casi los mismos que la dictadura que inició Chávez y continuó Maduro está en el poder. Un trecho demasiado breve en la vida de una persona pero penosamente largo en la historia de un país.

Me di cuenta que mi generación no vive ni sobrevive en Venezuela. Estamos muriendo poco a poco”. Ahí es cuando la historia propia se irradia en otros tres millones de mujeres que, desde afuera del terruño, luchan para que recuperar la libertad. “El 47% de los venezolanos que nos fuimos somos mujeres. El día que tuve que elegir si comer yo o alguien de mi familia, ese día se inició mi diáspora”.

El chavismo convirtió a la mujer en un ser servil. Bajo un falso discurso de empoderamiento logró que la mujer le sirva a su discurso mesiánico”.

Claro que emigrar no alcanza. Milagros Boyer -que hoy escribe en prestigiosos medios liberales como el Panam Post y lleva su historia y su voz adonde pueda hacerla llegar para luchar contra toda forma de totalitarismo- vive el desarraigo, que es otra forma de soledad.

Cada mujer que sale de Venezuela es una antena repetidora de lo que allí sucede. Pero no es fácil. La lucha de la mujer venezolana es el doble de la mujer común. Porque tenemos que luchar desde la trinchera y tenemos que luchar por mi y por las que comulgan con el chavismo, para que se den cuenta cuánto nos han debilitado”.

Se refiere la periodista a las mujeres comunales, la red que sostiene y amplifica el discurso chavista. Bajo consignas grandilocuentes como La Revolución Bolivariana es Feminista, son inducidas y manipuladas para ser funcionales al régimen. “Las usan como carne de cañón, son víctimas de una política de chantaje. Las tienen bajo pequeñas dádivas que, tristemente, ellas creen que merecen”, grafica Boyer.

Hemos sufrido 20 años de esto. Llevo más de una década peleando contra esto como mujer y como liberal. Quiero hacer entender al mundo lo que sucede en mi país y cómo la intrusión del Estado es algo realmente cancerígeno. Se emborrachan de poder y los termina cegando”.

Para Milagros Boyer, la lucha es de cada día. Ya no hace cola para conseguir champú y no tiene hambre. “Pero cada vez que siento que mis fuerzas flaquean recuerdo a esa muchacha que tenía piojos y ganas de llorar por miedo a ser despedida por hacer cola en un supermercado buscando un jabón. No me gusto así. No es lo que quiero para mi ni mi familia. Y ahí encuentro el combustible, la nafta para seguir luchando”.

Escuchala, es un testimonio de vida

No te pierdas las últimas noticias de Visión Liberal. Súmate a nuestro newsletter.

Loading Facebook Comments ...
2 Comentarios

Dejar una respuesta