23/04/2026

Devaluación e inflación ocupan la escena: llegó la hora de ajustarse los cinturones

La inminente devaluación y la subsiguiente inflación están en el centro de la escena.

El triunfo y posterior ascenso de Javier Milei han traído consigo incertidumbre y ansias para la vasta mayoría de los argentinos. Aunque se vislumbra, o al menos se intuye, una dirección en los planes de gobierno, aún no conocemos los obstáculos que deberemos sortear (N.de R: la nota fue enviada antes de los anuncios del ministro Caputo) Claro está que el camino no será sencillo y mucho menos veloz; el plan de gobierno se enmarca fuertemente en una política fiscal y monetaria contractiva que penalizará, en el corto plazo, la actividad económica.

Ahora bien, durante el discurso presidencial se mencionó con certeza que durante los próximos meses se producirá una aceleración de la inflación, un ascenso de la pobreza y un estancamiento en la actividad económica.  Debemos comprender por qué esto sucede y cuál es el objetivo del nuevo presidente.

Partiendo de la base que la mayoría de los productos y servicios que consumimos a diario requieren de insumos intermedios importados para su producción; en la medida que se produzca una devaluación, el costo de producción de los distintos productos aumentará y se trasladará al precio final de los bienes. Por lo tanto, es esperable que el nivel general de precios reciba un salto discreto en la medida suceda la devaluación. Lo importante de este evento es lo siguiente: si la devaluación se produce por única vez, y la emisión de dinero se contiene, la dinámica inflacionaria se corta como si fuera una llamarada.

⤵⤵ Estancamiento + inflación, el mal trago necesario que definirá la primera parte de la era Milei

?? No hay que «hacer un ajuste»; hay que tomar medidas…¡que nos liberen de este ajuste!

Pero entonces, si se sabe que una devaluación es nociva, ¿Por qué debería realizarse? La respuesta aquí es muy sencilla, la política de atraso del dólar oficial a $3500 conllevó a una fuerte apreciación real de la moneda doméstica, un desdoblamiento cambiario superior al 200% y un desequilibrio de los precios relativos. Es inevitable sostener este tipo de cambio por un tiempo prolongado. Por su puesto, el acople cambiario no es sencillo y los analistas económicos están observando distintas variables para poder realizar una devaluación óptima. La primera de ellas es la deuda indexada al dólar oficial, o las más recientes LEDIVS, en caso de una devaluación los costos en términos de intereses serían altísimos. Es por este motivo que se busca una devaluación en etapas. Asimismo, se intentará que, una vez producido el impacto en precios, este último no absorba el efecto de la devaluación. Por ende, la estabilidad cambiaria no se logrará en los próximos meses.

Por otro lado, la inflación y la actividad económica van de la mano. Analizando este punto por el lado de la oferta; la posibilidad de una escalada en la inflación penaliza la actividad económica porque dificulta el cálculo económico. Las tasas de descuento de distintos proyectos se tornan inestimables y ante la duda, no se destinan recursos a la producción y/o comercialización. Por el lado de la demanda, una llamarada inflacionaria erosiona de manera nociva y precipitada el poder de compra de los individuos. Es por este motivo, que se espera una caída conjunta en la demanda y oferta, lo cual instará en un parate económico.

Finalmente, el ascenso de la inflación y pérdida de poder de compra conlleva a que los individuos sean más pobres ¿Qué quiere decir esto? Básicamente, el aumento en los precios es superior al de los salarios y por consecuencia, los individuos pueden adquirir menos bienes que antes; entonces, son más pobres en términos de poder adquisitivo.

Por lo tanto, la “verdad incómoda” se puso sobre la mesa, es importante entender lo que sucederá en el corto plazo. Si bien es difícil medir en días, meses o años al corto plazo, consideramos al mismo como los próximos 3 meses. Superado este tiempo, y alcanzando la mitad del próximo año, la variable que tomará protagonismo será la deuda; tanto en moneda extranjera como en pesos. A partir de Julio del 2024, la deuda Hard Dollar comienza a pagar amortización más intereses; por lo que, el financiamiento y pago de esta comenzará a cuestionarse al acercarnos a la fecha en cuestión. A su vez, la deuda que se ajusta por CER (ligado al IPC) se tornará realmente costosa con una inflación mensual superior al 20% ¿Qué sucederá con esta deuda? Se estima que sólo el 35% se encuentra en manos de privados por lo que su rolleo o reestructuración tiene unas altísimas chances de suceder si se pretende cortar con el financiamiento monetario.

Entiendo que la devaluación del dólar oficial era algo previsible por la mayoría de los individuos, no así, la aceleración de la inflación. Lo importante es que se hizo hincapié en este efecto secundario de la devaluación; ahora resta realizar inversiones estratégicas o, tomar los recaudos necesarios para aminorar los efectos de un fogonazo inflacionario sobre nuestro bolsillo.

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