Cómo hicieron Alemania e Israel para renacer tras la cicatriz del Holocausto

Alemania e Israel comparten una cicatriz indeleble: la “Shoá”, el Holocausto, las imágenes de Auschwitz que todavía son demasiado dolorosas como para no verlas. Ulrich Wacker es el director de la fundación alemana Friedrich Naumann, justamente, en Israel. Convive con esa carga, la histórica, una mochila pesada. Pero también es testigo privilegiado de un nuevo tiempo entre ambos países y protagonista de un profundo cambio.

Además de llevar el ideario liberal -tarea fundamental de la Fundación Naumann en los países donde desarrolla su trabajo- en Israel tiene una misión más: fortalecer la confianza, la seguridad y el diálogo entre dos países que vivieron una historia dolorosa en común.

El equipo de la Fundación Naumann en Israel. Un esfuerzo compartido por afianzar el vínculo humano entre israelíes y alemanes

Hoy Israel y Alemania “tienen un vínculo fuerte y una relación positiva”. La definición de Wacker es parte de la charla que tuvo con Marcelo Duclos, dentro del ciclo “Diálogos en Cuarentena”. “Esto es gracias a una red de vínculos que hemos construido por décadas”. Ahí es donde el trabajo de la Naumann echa raíces: “a través de intercambios de alumnos entre ciudades, uniones laborales, empresariales, un institucionalizado intercambio de juventud” se consolidó un vínculo nuevo entre las naciones. “Es importante estar acá, no solo como institución, sino también como persona, para favorecer esa situación”, aclara

En Israel, se reaccionó rápido y en forma eficiente a las primeras señales de COVID-19. Igual que en Alemania, tomaron medidas drásticas y contundentes. Wacker contó que a mediados de abril había un cierre completo (cuarentena): apenas se podía salir a 100 metros de la casa y a comprar lo indispensable. Y hoy, paulatinamente y con cuidado, el país se está abriendo a una relativa normalidad.

“Israel está acostumbrado a situaciones de emergencia y responde de una manera disciplinada”. Esto también lo acerca a Alemania, que tuvo una conducta similar frente a las medidas adoptadas por COVD-19.

Hoy, hermanados por un enemigo microscópico y casi invisible, Alemania e Israel construyen una historia superadora. Tanto que, dice Wacker, después de Estados Unidos, en el país que más confían los israelíes es en Alemania. ¿No es eso, a la luz de la historia, un milagro?

En cualquier charla con un israelí o un judío surge el pasado: Auschwtiz, los campos de concentración, el Holocausto. Alemania hizo bien en trabajar en su pasado. Hay investigaciones y estudios sobre el nacionalsocialismo y lo enseñamos en las escuelas, mandamos a nuestros alumnos a Israel”.

Sembraron ideas y educación, cosecharon un nuevo tiempo. “Los israelíes sienten que tenemos esa conciencia del pasado. Como alemanes, las conclusiones son: “nunca mas queremos ser delincuentes, perpetradores”. Y los israelíes, por su parte, llegaron a la conclusión “nunca mas queremos ser víctimas”.

El respeto por la situación particular de cada nación es otra clave para entender estos 55 años de acercamiento y consolidación en las relaciones entre ambos países. “Es clave que no le demos soluciones a su conflicto con el mundo árabe o palestino. Hablar si, pero no enseñarles. Tenemos que entender que Israel sigue siendo un país amenazado en su seguridad.

¿Qué hizo Alemania para ganar la confianza de los israelíes?

Para el representante de la Fundación, la clave es la actitud de los políticos alemanes. “La canciller ha dicho que la seguridad de Israel es una razón de Estado para Alemania y ese dicho los marcó. Los israelíes lo escucharon bien”, apunta Wacker.

El delegado de Fundación Naumann vivió dos veces en Jerusalen. La primera en los convulsionados años ’90, donde había un partido liberal muy fuerte con un rol muy preponderante en la situación política , ya que fueron garantes de la política de paz y reconciliación con los palestinos. “En esa época teníamos liberales en lo económico y esa sensibilidad hacia los derechos de los palestinos y libertades de ese pueblo”, recuerda Wacker.

Hoy, el escenario es diferente: “Ese partido desapareció. Hoy no hay partido liberal en Israel. Hay liberales en varios partidos. Economicamente liberales pero que rechazan completamente la cuestión de un Estado para palestinos. Son muy nacionalistas, por eso es un liberalismo “angosto”. L

La entrevista con Wacker ayuda a reflexionar y entender hasta dónde es importante el rol de las fundaciones políticas en países -sobre todo- que tienen heridas que restaurar.

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