02/06/2026

Coyuntura económica: una brújula para navegar por la Argentina

Cómo comprender la realidad actual para inversores en base a los fenómenos económicos imperantes.

Argentina se encuentra inmersa en un entorno de constantes cambios económicos. Si existe algo de lo que no tenemos certeza es de que tema vamos a estar hablando mañana o la semana siguiente. Asimismo, también es importante notar que perdemos la cuenta de los temas que nos van sucediendo en el tiempo. Para comprender la realidad económica es importante fraccionarla en capítulos.

El primero de ellos es la situación económica; de acuerdo con los últimos indicadores de mayo, la actividad económica ha dejado de caer, lo cual no nos dice que estamos en un sendero de crecimiento. Es decir, la recuperación de mayo es simplemente respecto al mes anterior, en términos interanuales el nivel de actividad continúa deprimido. La clave del fenómeno se centra en la contracción de los ingresos, menor cantidad de moneda transaccional e incertidumbre respecto al sendero inflacionario futuro.

En este punto, la autoridad monetaria se encuentra realizando todo lo posible para hacer converger la tasa de inflación al 2% mensual. Es por este motivo que ha reducido del balance del banco central la mayoría de los instrumentos que son considerados una fuente de emisión endógena. Como contracara, el tesoro ha asumido una mayor carga de deuda e implícitamente, un mayor compromiso fiscal. El posible efecto inmediato de esta decisión es un aumento en la tasa de interés de referencia producto del mayor riesgo que representa esta deuda; bien se sabe que el banco central siempre tiene la potestad de emitir para cumplir con sus obligaciones.

De todos modos, no debemos prestarle atención solamente la licuación de los agregados monetarios y la suspensión de la emisión endógena; también debemos comprender a qué velocidad se están moviendo los pesos en la economía. Que caiga el stock de pesos circulando no necesariamente implica que hay menos transacciones en la economía. A la fecha, la velocidad de circulación del dinero transaccional (M2) se encuentra en 9 días, un valor cercano a la corrida cambiaria de 2019 y similar a los valores de mitad del año pasado. La contracara de este fenómeno es un bajo coeficiente de monetización en el público. De todos modos, el valor de la circulación monetaria se encuentra entrando en un ralentí, por lo que la reducción de esta variable implicaría una caída temporal en la tasa de inflación. De todas maneras, la caída en la velocidad de circulación impactaría de manera negativa en la demanda agregada y positivamente por sobre las tasas de interés reales.

El capítulo siguiente al económico es el financiero; en este punto, los mercados aun no reflejan los resultados de los avances monetarios, económicos y fiscales. Es por este motivo que los bonos se encuentran por debajo de sus niveles de marzo, la brecha cambiaria se acrecentó y el ritmo de acumulación de reservas se ralentizó.

Ahora bien, a la hora de invertir es de vital importancia hacer una lectura correcta del escenario económico. La decisión más importante de cualquier inversor debe ser la correcta selección del instrumento. A la fecha, la temporal reducción de la tasa de inflación otorgará la posibilidad (en el corto plazo) de un retorno superior de los instrumentos que devenguen tasa por sobre aquellos indexados. Ahora bien, el inversor debe considerar que el compromiso fiscal del gobierno posee un nivel nacional; por el momento no se observa un compromiso fiscal federal que determine la consistencia de la convergencia en el largo plazo. Por lo tanto, para aquellos inversores que busquen un mayor plazo es un buen momento para comprar instrumentos indexados a precio de descuento.

Por otro lado, los niveles actuales de riesgo país continúan penalizando a la deuda soberana; simultáneamente, el compromiso fiscal y la capacidad de pago del gobierno de corto plazo permite considerar a la deuda soberana como una excelente alternativa para aquellos inversores que se encuentren buscando un mayor riesgo que el emergente y/o norteamericano.

En lo que respecta a la deuda del banco central, la menor cantidad de deuda licuable a nivel nacional implica básicamente un mayor compromiso fiscal para la autoridad monetaria; con lo cual el pago de estos instrumentos en moneda dura tiene un mayor riesgo. Asimismo, para aquellos inversores que busquen un menor plazo y un rendimiento superior implicaría una excelente opción; especialmente aquellos serie III que vencen en 2026.

Las obligaciones negociables en moneda dura representan una opción para aquellos inversores sin voluntad de posicionarse en pesos en el cortísimo plazo (o aquellos que accedan al blanqueo y deseen no tener un gran costo de oportunidad). El gradual relajamiento de los controles cambiarios implicaría una migración de estos instrumentos a posiciones por fuera del alcance nacional; lo cual dilapidaría sus precios y los haría converger a la tasa de riesgo país más el riesgo empresa inherente.

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