Cómo salvar la moneda y que la inflación sea predecible, la titánica tarea pendiente para el 2023

Economía Bimonetaria – Causas y Consecuencias – Argentina

Inflación acumulada en EEUU desde Enero 2012 a Mayo 2022 = 29,5%

Inflación acumulada en Argentina desde Enero 2012 a Mayo 2022 = 2.541,3% (Cifra aprox. Ya que el Indec tuvo períodos de manipulación de datos).

Quien ahorró 100 dólares en enero 2012 hoy tiene 77,22 dólares.

Quien ahorró 100 pesos en enero 2012 hoy tiene 3,80 pesos.

Es decir, quien ahorró en dólares o en pesos, manteniendo su tenencia de dinero en efectivo, en los dos casos perdió poder adquisitivo.

En el caso de nuestra moneda prácticamente se extinguió el poder adquisitivo en este intervalo de tiempo, e hizo inútil el esfuerzo de haber postergado el consumo presente por el consumo futuro, que es la esencia del ahorro.

No consumir hoy para lograr consumir más en el futuro.  

Esto explica porque el argentino promedio solo piensa en corto plazo, también porque no hay inversiones que demanden plazos extensos de maduración y porque el nivel de precios es mucho más alto en una economía tan inestable. No confundir Nivel con Variación de Precios.

En una economía acostumbrada a convivir con altas tasas de inflación cualquier inversor exigirá un recupero de su inversión en el menor plazo posible.

Esto conduce a un solo camino. A tener de hecho una economía bimonetaria, ya que la moneda doméstica solo cumple parcialmente los atributos del dinero:

1) Unidad de Cuenta

2) Medio de Cambio

3) Reserva de Valor.

Nuestra moneda nacional directamente no cumple el punto 3 ya que no se la utiliza como reserva de valor. No se ahorra en Moneda Nacional. La respuesta es muy sencilla y está en las primeras líneas de esta nota.

Normalmente se estima que la demanda de dinero, o su inversa, la velocidad de circulación del dinero es relativamente estable (por lo menos en las economías desarrolladas o sin memoria inflacionaria).

De ser así, solo la oferta de dinero incrementaría la cantidad nominal de dinero, y explicaría el aumento en el nivel de precios. Para licuar las tenencias de saldos reales no deseado por la comunidad, la inflación elimina el exceso de oferta en el mercado de dinero. No es este el caso de Argentina. La caída abrupta de la demanda de dinero, que puede derivarse de una gran crisis política previa asociada a una gran crisis económica o bien una nula posición de reservas internacionales en el BCRA, explica el paso a una hiperinflación.

Un trabajo de investigación del Economista Jorge Ávila “Cambios Estructurales e Inestabilidad Monetaria Intrínseca” UCEMA de Marzo 2021, demuestra que la elasticidad en la demanda de dinero crece en valor absoluto a medida que aumenta la dolarización de facto de la economía (a una misma tasa de inflación), sumando un nuevo factor de distorsión.

Este aumento en la elasticidad hace aún más inestable la inflación. Cualquier expectativa real o imaginaria, se traducirá en un fogonazo inflacionario, invalidando prácticamente la posibilidad de hacer política monetaria. Cuanta más elasticidad mayor impacto en la tasa de inflación.

Esta es una consecuencia no tan tenida en cuenta en la economía Argentina. En otras palabras, las expectativas racionales (con ajustes instantáneos) dominan el escenario de la formación de precios, invalidando lo sostenido por la curva de Phillips (1958) y la teoría Keynesiana, que en el corto y largo plazo existe una relación inversa entre inflación y desempleo (es decir, mayor nivel de actividad lo que justifica el aumento del gasto público).

Cuadro Nro. 1 – Evolución Anual del IPC Nivel General.

201720182019202020212022
24.847.654.036.050.886.3

Fuente: Indec, índice de precios al consumidor. Variación Anual.

El año 2022 (Columna 6) se anualizó en base al ipc nivel general de los primeros 4 meses del año.

La tendencia, alcista en el tiempo, del Gráfico “Evolución IPC 2017 – 2022” convalida con hechos el proceso descripto anteriormente. La caída del 2020 y 2021 mostraría el aumento en la demanda de dinero por “motivo precaución” ante el cierre total de la economía y su paulatino restablecimiento luego de la cuarentena impuesta por el Gobierno Nacional (Columnas 4 y 5 del Gráfico).

En consecuencia, la tendencia alcista inflacionaria podría explicarse no solo por el recurrente financiamiento con emisión monetaria de déficit público, sino por mayores expectativas que reducen la demanda de dinero y que al reducirla aumentan la “elasticidad” de la velocidad de circulación del dinero potenciando el proceso inflacionario subyacente.

“A las fluctuaciones de la velocidad de circulación provocadas por las fluctuaciones de la tasa esperada de inflación, se agregan las subas provocadas por el proceso de dolarización de facto. Estas últimas no guardan relación con la tasa esperada de inflación y tienen un timing propio. La velocidad de circulación cobra entonces vida propia. Y el nivel de precios o la tasa de inflación se vuelven prácticamente impredecibles” (sic) Serie Documentos de Trabajo Nro 804 – UCEMA – Dr. Jorge C. Ávila.

Esta particularidad de la economía argentina luego del aprendizaje a nivel microeconómico de la inflación lleva a la pregunta: ¿Cómo se logra pasar de una economía bimonetaria a una monomonetaria? ¿Cómo se logra que la inflación no se convierta en algo impredecible?. La respuesta parece ser lograr la credibilidad que nuestra tasa de inflación será menor en Moneda Nacional que en la que se usa como Reserva de Valor. Tener una inflación menor en pesos que en dólares.

No parece ésta una tarea sencilla ni que demande poco tiempo para instalarse. De ahí que las propuestas de dolarización sean hoy una alternativa de análisis para terminar con este persistente proceso inflacionario, ya que hasta la convertibilidad hoy podría ser considerada reversible y transitoria, como de hecho lo fue.

La credibilidad y la irreversabilidad del programa monetario deberán ser la base de un nuevo plan económico. Pero si bien esto es necesario no será suficiente, ya que un programa monetario es solo una parte del plan económico y deberá estar incluido en un plan general que cambie de manera drástica todos los componentes que distorsionan la competitividad de la economía Argentina y generen una creencia que el cambio será definitivo y permitirá volver a generar riqueza.

Esta es la tarea, en materia económica, que le espera a la administración que surja en el 2023.

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