Cada decisión es una discriminación: la libertad de poder elegir, más allá del discurso

Libertad de Discriminación: el terreno de poder decir lo que queremos.

La libertad de expresión es un tema muy recurrente en la actualidad. En base a esta, surgen un amplio abanico de premisas e interrogantes que, por razones de la brevedad, trataremos de circunscribir a las siguientes: ¿Podemos decir lo que queramos? ¿Podemos comunicarnos como sea? ¿La libertad de expresión va acompañada de la discriminación? ¿Discriminamos cuando elegimos? Trataremos de contestar a estas preguntas que llevan a discusiones basadas en tópicos confusos y que tienen como lógica consecuencia respuestas “vacías” en su contenido a la hora de enriquecer el debate. Suele decirse que la comunicación es el arte de transmitir las ideas de modo que el receptor pueda recibirla de tal manera que no dañe su sensibilidad (toda una virtud hoy en día) para lograr entender nuestro mensaje.

¿Eres bisexual? ¿No? Está bien, no es un buen ejemplo. ¿Te gusta este reloj de oro por sobre las pulseras de la artesana de esa esquina? A quien no… Estos son algunos de los tantos ejemplos que podemos repasar someramente. ¿Por qué te gusta la excelencia, el lujo y los hoteles caros? Podemos vivir con menos, ser más austeros y menos altruistas, inclusive, hay tendencias en urbanismo o diseño que se basan en esto último. Y, hablando de altruismo ¿Por qué ayudas más a un amigo (X) que a otro amigo (Y)?  ¿Por qué no mejor ayudar a ese pobre vagabundo que baila desnudo en la calle porque necesita comprar su cerveza para dormir sus penas? ¿No es más bondadoso? Bueno, creo que se entiende a lo que se quiere llegar.

Todas nuestras decisiones conllevan a una discriminación. La mayor parte del tiempo pasamos nuestras vidas eligiendo relaciones, productos, palabras, tonos de voz para enunciar estas, y cada una de esas acciones conlleva, consciente o no, a una discriminación. Adentrándonos en el campo del consumo, ¿Por qué elegimos una marca de gaseosa o yerba por sobre otras? Complejicemos aún más y agreguemos sentimientos: ¿Por qué elegimos una bebida cola que tiene todo un equipo industrial para desarrollar su marca y producto en vez de una gaseosa hecha por una marca desconocida que, además, está compuesta de una familia que si o si necesita vender su gaseosa para poder comer? El consumidor, en resumidas cuentas, es un discriminador serial y su único delito es poder elegir libremente lo que quiere consumir.

Ahora tratemos de llevar el ejemplo anterior, a otras áreas, por caso, nuestras relaciones personales o amorosas. Elegimos lo que nuestros ojos desean. La teoría del valor subjetivo jamás fue tan clara con este ejemplo.  A lo que para nosotros nos puede parecer la persona más bella del universo, para otros es lo más horrible que existe y está perfecto que así sea. Nuestras elecciones pueden llegar a ser incentivadas por nuestra crianza y nuestro entorno (lo que no significa que no puedan ser cambiadas dichas bases). Aunque en lo económico suene muy sencillo decir: discriminamos esto y aquello

La palabra discriminación tiene una connotación negativa enfocándose solo en el ‘’maltrato a las minorías’’. ¿Acaso está mal decir que la vida de un perro o una vaca es mucho menos importante que la de una vida humana? ‘’Pero la naturaleza está cambiando por culpa nuestra, los humanos estamos sobrepoblando al mundo y les vamos a dejar un mal futuro a nuestros hijos’’

Obviamente esto no aguanta ningún análisis serio porque tomando las referencias del hoy, el mañana siempre puede ser diferente. La discriminación puede utilizarse para seleccionar las acciones que tomamos con referencia al hoy, por ejemplo: podemos no coincidir con las luchas de estas personas, dando a entender que uno no está de acuerdo o simplemente ignorarlas. No voy a utilizar la palabra ‘’defensa’’ porque considero a la oratoria como el mayor grado de defensa que un individuo puede tener, y llegar a la violencia no es aceptable a menos que sea para protegerse de un peligro inminente.

Los grados de discriminación hoy en día se ven utilizados y dimensionados según la opresión del sistema capitalista, las herencias del patriarcado y el cambio ambiental (una ensalada de frutas) y acá entramos en lo que llamo: Fatalismo Retroactivo. El fatalismo retroactivo es un concepto utilizado para mantener los discursos ideológicos utilizados para fines revolucionarios, utilizada para alertar a la sociedad, que, ante los accionares de fuerzas superiores al individuo (el mercado, el patriarcado, el Estado-Si, al mismo que le piden cosas-, etc.) sean siempre los culpables del mal en todo el planeta tierra.  Un querido amigo explica esta situación en su ensayo: Dialéctica Hegeliana.

Al ofrecerle a la sociedad un miedo particular, esta querrá estar en contra de este miedo. La oposición de la antítesis, si es presentada como el statu quo, tendrá que defenderse en contra de la antítesis de tal manera que cualquier postura que esta tenga parecerá inacción o la preservación del percibido mal en la tesis.

Sócrates define a la verdad como “cuando la idea y la realidad son una, y una misma”. Esta definición es la base de la filosofía occidental, porque fuerza a los individuos a traer a la realidad todo concepto o valor. Este garantizó el estudio socrático que en el futuro tomarían Platón, Aristóteles, San Agustín, y Santo Tomás.

La necesidad de una verdad a la hora del debate de ideas es fundamental para la realización de estas, puesto que una idea aplicada sin tomar en cuenta a la realidad deberá destruir todo lo que en la realidad no se doble o apegue a esta.

Desde las ventajas económicas, si yo como vendedor, rechazo a las personas transexuales para que entren a mi negocio, el vendedor inteligente les dará lugar, es más, incluso ofrecería descuentos o alguna oferta para llamar a esos marginados por algún ‘’odiador’’.  Otro ejemplo es el que las mujeres ganan menos que los hombres, si fuese así, las empresas contratarían mano de obra femenina por ser barata, y en la realidad, eso no sucede ya que entran demasiados factores en los cuales no vamos a intervenir (horas de trabajo, tipos de trabajo, profesionalidad, etc.).

La discriminación también puede tomarse de forma positiva ¿Cómo? Haciendo que el Estado con toda su fuerza represora utilice sus herramientas, ¡Arrancadas de los contribuyentes!, para satisfacer las necesidades de esas minorías. Para la política es un negocio redondo, más derechos, menos libertad, más servidumbre satisfecha, más tiempo en el poder.  Muchos de los Estados hispano hablantes están ejerciendo un derecho positivo: ‘’Vos no podés solo, vos me necesitas a mí, papá Estado te cuida’’.  En la actualidad, la discriminación se toma como negativa hacia los ‘’derechos’’ de los ciudadanos que según ellos son ‘’minoría’’ pero… ¿Cuáles son los roles para no discriminar? ¿Tengo que ser bisexual para no dejar afuera a ningún género para el acto sexual? ¿Tengo que comprar todas las marcas de gaseosa para no menospreciar el trabajo de la mayoría? Por supuesto que no. Debemos estar atentos en nuestra comunicación sin importar lo que el receptor quiera interpretar, pero tomemos en cuenta, cuando nosotros podamos expresarnos de tal manera que el traslado de información sea lo más eficiente posible, tendremos debates más sanos, más enriquecedores y mucho más interesantes.

Créditos para Agustín Beldi y Matías por la edición

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