Benegas Lynch (h) explica a Popper y desarma a los enemigos de la libertad

Karl Popper, por Alberto Benegas Lynch (h)

Una clase magistral de Alberto Benegas Lynch (h) sobre Karl Popper es algo que vale la pena volver a ver. Brindada en el marco del ciclo “Obras Fundamentales de los Pensadores Liberales” organizado por la Fundación Libertad y Progreso, ella nos acerca al pensamiento plasmado en “La sociedad abierta y sus enemigos”, tal vez la obra más famosa de este autor.

Debido al avance del nacionalsocialismo en Europa, Popper emigra a Nueva Zelanda donde comienza a escribir esta obra, finalmente publicada en 1946.  Benegas Lynch (h) estructura su exposición en base a “acuerdos y desacuerdos” con respecto al pensador.

En cuanto a los primeros, tal vez el más relevante es que para Popper, “el conocimiento es fruto de corroboraciones sujetas a refutaciones en un contexto evolutivo”, con lo que contradice el pensamiento positivista, idea que se plasmaría con mayor desarrollo en otros escritos tales como “Conjeturas y refutaciones” o “El mito del marco común”. El expositor incluso comenta, como dato llamativo, que el título de la autobiografía del pensador es “Búsqueda sin término”, ya que todos, como seres humanos, estamos en constante evolución y crecimiento a lo largo de nuestras vidas.

Popper refuta asimismo el relativismo epistemológico. El concepto de “verdad”, en Popper, remite a la correspondencia entre el juicio y el objeto juzgado. En consecuencia, afirmar “no hay verdad” implicaría que no hay posibilidad de conocimiento. En este punto, el profesor nombra a Umberto Eco, quien por su parte refuta el “relativismo hermenéutico” en relación a la interpretación de textos. Estamos de acuerdo en que la función el lenguaje es comunicar. Por ende, si hubiese realmente un relativismo hermenéutico, el lenguaje tampoco tendría ningún sentido.

Benegas Lynch (h) mostró también sus discrepancias con el pensamiento de Popper, un referente ineludible del liberalismo.

Seguidamente, el expositor nombra tres autores, cuya crítica por parte de Popper considera especialmente acertada: Platón, Hegel y Marx. El primero, con su tesis acerca del “filósofo rey” plasmada en “La República” es cuestionado por Popper por cuanto sostiene que los hombres son irrelevantes. En este sentido, el profesor Benegas Lynch menciona también a Montesquieu, quien propone elegir a los gobernantes por sorteo. Lo que subyace, por cierto, a tal sugerencia, es la irrelevancia de las personas específicas y la importancia de la fortaleza de las instituciones como límite, “para que el gobierno haga el menor daño posible”. Hegel, por su parte, sugería volver al tribalismo, a sistemas nacionalistas cerrados mientras que Popper habla, justamente, de una “sociedad abierta”. Y en relación a Marx, su “tocayo” Popper objeta con contundencia sus tesis en “La miseria del historicismo”, manifestando su discrepancia con la pretensión de que la vida humana esté sujeta a leyes inmutables de la historia. Francis Fukuyama, conocido por su concepto de “fin de la historia” y su teoría acerca de la inexorabilidad del liberalismo luego de la caída del muro de Berlín, es explicada por el profesor como una especie de “marxismo al revés”.

En la segunda sección de su exposición, Benegas comenta en cambio sus “desacuerdos” con respecto a Popper. El pensador austríaco pensó por ejemplo en la posibilidad de censurar programas televisivos, acción en las antípodas del pensamiento liberal. Asimismo, la idea acerca de “tolerar a todos excepto a los intolerantes” es paradójica: ¿dónde está el límite? Y de paso subraya también su preferencia por la palabra “respeto” en vez de “tolerancia”.

En cuanto a las políticas educativas, Popper sostiene la intervención estatal en pos de la igualdad de oportunidades, cuya efectividad sería para Benegas incompatible con la igualdad ante la ley. Somos seres humanos distintos, con diferentes capacidades y talentos y, por tanto, lo importante no es tener igualdad de oportunidades sino mejorarlas. El expositor incluso hace unos comentarios en relación al “derecho a la educación gratuita” que, de hecho, no tiene nada de gratuidad: la educación pública tiene impacto fiscal en los contribuyentes quienes para solventarla en beneficio de algunos reducen sus ahorros y, por ende, sus inversiones, afectando a la economía en su conjunto.

Por último, Popper sugirió la planificación centralizada ante el problema de un “capitalismo ilimitado” en la convicción de que el poder económico sería tan negativo como el uso de la violencia. Sin embargo, Mises escribirá luego sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo: sin propiedad privada, no hay precios. Y sin ellos, no hay posibilidad de asignar recursos de forma adecuada en la economía.

Más allá de sus matices, Karl Popper es un autor insoslayable a la hora de estudiar la historia del pensamiento y la clase de Benegas Lynch (h), una excelente oportunidad como para iniciarnos en su conocimiento.

La clase magistral, a continuación

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