“Aunque lo que digo parezca duro, España se queda sin futuro” ♪♪♪





Aunque lo que digo te parezca muy duro, España se está quedando sin futuro

El rapero Pablo Hasél era relativamente conocido hasta hace poco en el mundo de la música por agraviar con sus insultos rimados a los reyes, y también a ciertos periodistas, políticos o empresarios del “sistema”. Sin embargo, cobró mayor notoriedad pública al ser condenado en 2014 tras sendos procesos judiciales,  por “enaltecimiento del terrorismo” (artículo 578 del Código Penal).

Aquellos delitos sentenciados por la Audiencia Nacional tuvieron su origen en unas canciones subidas a YouTube en las que Hasél alaba el terrorismo de ETA, los Grapo, Terra Lliure o Al Qaeda. E insultaba al Estado de Derecho, llamándolo represor.  

Sus letras tienen inspiraciones del estilo “¡Merece que explote el coche de Patxi López!” (Patxi López es un ex dirigente del PSOE); “Quienes manejan los hilos merecen mil kilos de amonal” (el amonal ha sido uno de los explosivos más utilizados por ETA); “Pienso en balas que nucas de jueces nazis alcancen”. Etc. 

Por entonces Hasél zafó de la cárcel, pero siguió incitando a la violencia, no solo en las letras de sus canciones sino también en entrevistas o en recitales masivos. El año pasado, un juez lo condenó a seis meses de prisión (sentencia que fue recurrida) por agredir a un periodista de TV3 en una rueda de prensa en el rectorado la Universidad de Lleida. 

Los magistrados, como era previsible pensar, descartaron que estas manifestaciones y exabruptos estuvieran amparados por el derecho a la libertad de expresión, ya que en ellas “late de una manera patente el discurso del odio”: “No es admisible en el ámbito de la libertad de expresión incitar a la violencia…” Y fue así que finalmente el trovador iracundo fue encarcelado. Lo que no resultó previsible para muchos es la ola de protestas que esta nueva aplicación de la ley suscitó. En varias ciudades del país, se desató la furia con la sincronicidad de la violencia.

Hay un desconcierto general que lleva también a posicionamientos enfrentados dentro de la propia coalición de gobierno, entre los dirigentes del PSOE que lucen moderados liderando las instituciones y sus socios de Unidas Podemos que se inclinan por apoyar esas manifestaciones de quienes suelen votarlos.

Pablo Hasél no ha entrado en prisión por escribir letras musicales. Esa es la falsedad con la que se quiere encubrir a un delincuente o, como hace Podemos, con la que se pretende indultar a un individuo que pide a Al Qaida que siga asesinando.

Hasél no es ningún icono de la libertad. Pero por razones que suelen quedar poco exploradas su causa sintoniza con una gran frustración entre la gente joven de este país.

De allí que (más allá del ruido, el humo y las polémicas internas) la reflexión de fondo que creo que hay que hacer tiene que ver con la razón de la rápida escalada de estos asuntos. Algo que la historia reciente nos muestra sobradamente, desde el mayo del 68 a nuestros días…

En Barcelona, Madrid, Gerona, Valencia, Granada… cientos de chicos queman contenedores, apedrean vidrieras, se enfrentan con inusitada violencia a la policía. Hay muchos heridos graves, incluyendo a los agentes de seguridad urbana.

¿Tiene algo que ver la “libertad de expresión” con todo esto? Pareciera que muy poco. Al menos en su concepción clásica.

La sociedad actual está muy tensionada, y no solo por la pandemia que seguimos padeciendo. Sucede que España -que encabeza una tendencia que también es europea- se está quedando sin futuro. Y cuando no hay futuro el presente se hace insoportable. 

Quema de contenedores en el centro de Barcelona

La desigualdad crece y perjudica particularmente a los jóvenes. Son ellos los que más sienten en carne propia como “el sistema” no les da respuestas. El 40 % de la juventud no consigue trabajo. Acceder a una vivienda propia les resulta imposible. En el mejor de los casos permanecen con sus padres hasta bien pasados los 35 años… Y encima, desde todos los medios de comunicación, se los vindica a “ellos” como los frívolos transmisores del covid, ya que no respetan las medidas de confinamiento… Por tanto, cualquier asunto que roce algo significativo para sus sensibilidades (el encarcelamiento de un cantante de protesta que habla su lenguaje lo es) servirá para expresar sus frustraciones. O sus iras. 

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