10/03/2026

Argentina enfrenta un déficit externo récord en 2025: ¿señal de crecimiento o alerta cambiaria?

La cuenta corriente cerró el primer trimestre con un rojo de US$ 5.191 millones, impulsado por un boom turístico y un salto en las importaciones. Mientras el Gobierno minimiza el dato como parte de una economía en expansión, los analistas advierten sobre la sostenibilidad del desequilibrio y las reservas del Banco Central. Por Alejandro Radonjic

La economía argentina arrancó el 2025 con señales de fragilidad externa. Según un informe de Econviews en base a datos del Indec, la cuenta corriente del balance de pagos mostró un déficit de US$ 5.191 millones en el primer trimestre del año. La cifra contrasta con los cuatro trimestres de superávit registrados durante 2024, que habían acumulado un resultado positivo de US$ 5.701 millones.

¿Qué explica el giro?

El deterioro se debe, principalmente, a dos factores:
🔹 Un desequilibrio récord en el balance de servicios, particularmente por el turismo.
🔹 Un aumento significativo en las importaciones, impulsado por la recuperación económica, la apreciación del tipo de cambio real y la apertura comercial.

Turismo al exterior: una salida millonaria

El déficit en servicios alcanzó los US$ 4.502 millones, el peor dato desde que comenzó la serie en 2006. El turismo lideró esa fuga de divisas: los viajes al exterior de argentinos generaron un rojo de US$ 3.464 millones, superando incluso los registros de 2018, año récord en salida de divisas por este concepto. En términos de movimiento, más de 5 millones de argentinos viajaron al exterior solo en el primer trimestre del año. Un All Time High (ATH).

El turismo emisivo (los que se van del país) está en un All Time High en dólares y personas.
El turismo emisivo (los que se van del país) está en un All Time High en dólares y personas.

En mayo, las salidas del país crecieron 49% interanual, en línea con un salario real en recuperación y un tipo de cambio oficial que sigue relativamente bajo.

Se achica el superávit comercial

Aunque las exportaciones crecieron levemente (pasaron de US$ 17.468 millones en el 1°T de 2024 a US$ 18.702 millones en el 1°T de 2025), las importaciones se dispararon 34%, alcanzando los US$ 16.642 millones.  La consecuencia fue un fuerte ajuste en el superávit comercial, que se redujo a US$ 2.060 millones, frente a los más de US$ 5.000 millones del mismo período del año pasado.

Entre los rubros que más crecieron en cantidad se destacaron:
🚗 Vehículos de pasajeros: +69,3% interanual
⚙️ Bienes de capital: +68,9%
🛍️ Bienes de consumo: +64,8%

Diferencias metodológicas: Inde vs BCRA

Mientras el Indec muestra este deterioro a partir de 2025, el BCRA ya venía anticipando un déficit externo desde el tercer trimestre de 2024, aunque con otra metodología. El Central mide los flujos de divisas según el criterio “caja” (efectivo que entra o sale), mientras que el INDEC lo hace según “devengado” (registro contable). Esa diferencia explicaba, por ejemplo, por qué mientras existía el “dólar blend”, el BCRA solo computaba el 80% de las exportaciones que iban al mercado oficial.

El financiamiento externo: deuda y más deuda

La cuenta financiera mostró un ingreso neto de capitales por US$ 1.602 millones, gracias sobre todo a una reducción de activos externos de las entidades financieras. Sin embargo, el Banco Central debió usar US$ 5.628 millones de reservas brutas para cerrar la brecha. Además, la deuda externa bruta total trepó a US$ 278.073 millones, con un alza de US$ 816 millones respecto al cuarto trimestre de 2024. El BCRA lideró el aumento (US$ 918 millones), mientras que el Gobierno redujo parcialmente su exposición.

¿Qué esperar para el resto del año?

Desde Econviews anticipan que 2025 cerrará con un déficit de cuenta corriente equivalente al 1,5% del PBI, un deterioro respecto de las proyecciones previas. Aunque el número es financiable por el sector privado, complica las metas de estabilidad cambiaria y acumulación de reservas. Las fuentes de financiamiento seguirán viniendo de préstamos y emisiones, aunque la inversión extranjera directa sigue sin despegar. El carry trade podría volver a ganar protagonismo, pero su volatilidad lo convierte en un factor de riesgo más que en un ancla.

El dato de la polémica

Estos datos resonaron con fuerza en el mundo económico. En definitiva, dado el track record crediticio criollo y el hecho de que muchas crisis argentinas se originaron por esta vía, las alarmas se encendieron.

Al Gobierno no le gustó nada eso. Javier Milei y Luis Caputo salieron con los tapones de punta. Más allá de los modos -cuestionables en algunos casos-, ambas posturas son entendibles.  Las de los consultores, por los motivos antes citados y las oficiales, por la necesidad de contener posibles expectativas devaluatorias.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, afirmó también que el Gobierno no evalúa una devaluación y minimizó el déficit de cuenta corriente de más de US$ 5.000 millones registrado en el primer trimestre. “Es el resultado de una economía en crecimiento”, explicó. Francos sostuvo que muchos de los dólares salientes se usaron para importar bienes de capital, y que “con una economía creciendo al 6%, ese déficit es razonable”. El viceministro José Luis Daza coincidió y aseguró que un rojo externo del 2% del PBI es esperable en este contexto.  Francos, además, advirtió que una devaluación reactivaría la inflación y negó que el Gobierno tome esa medida.

Hace un tiempo, Milei dijo: “El déficit de cuenta corriente generado por los privados es un problema entre privados. Empiecen a sacarse el chip de esos estúpidos que hundieron a éste país”. El viernes, el ministro Caputo rechazó las críticas que recibe el Gobierno por el saldo negativo en la cuenta corriente, que superó los US$5000 millones en el primer trimestre del año, según informó el Indec. “Es algo absolutamente razonable y hasta sano para una economía que está creciendo al 6%”, dijo, en su exposición durante el congreso Somos Pymes, en La Rural.

El tuit del economistas oficialista Ramiro Castiñeira.
El tuit del economistas oficialista Ramiro Castiñeira.

Desde el mundo consultor, el economista Martín Polo (Jefe de Estrategia de Cohen) trató de poner paños fríos y dijo: “No entiendo el enojo cuando se marca el deterioro de las cuentas externas, y mucho menos cuando la cancherean. Se requiere más humildad y racionalidad”.  En X, aclaró: “Que quede claro: remarcar el desequilibrio externo no implica pedir control de cambios, defaults ni una economía planificada, ni ocsas raras. No desvíen el debate, no sean termos, ni nos pongan en lugares en los que nunca estuvimos, incluso combatiendo ‘desde Cemento'”.

La visión de Invecq

“La principal pregunta que surge es si esta dinámica es sostenible”, se preguntan desde InvecEl Gobierno cree que sí: los dólares que aportarán Vaca Muerta y la minería, más la entrada de capitales vía cuenta financiera (CF), serán más que suficientes para financiar la demanda total de divisas. “No hay ningún tipo de problema en mantener este TCR”, dicen desde Invecq, interprentando la lógica oficial. No obstante, dicen, hay razones para poner en duda esa conclusión En primer lugar, el salto exportador es una realidad, pero i) falta para que se materialice el crecimiento importante, y ii) podría no ser suficiente. 

En segunda instancia, si bien es de esperar que la Argentina retome el acceso a los mercados internacionales, la necesidad de dólares en los próximos años será muy alta, con lo cual el aluvión de capitales debería ser notable “no solo por lo que se demandará vía CC sino también por CF (ej.: vencimientos altos en moneda extranjera, atesoramiento privado, etc.)”, señalan.

“Una victoria en las elecciones de octubre (algo, hoy en día, muy probable) se traduciría en una baja del riesgo país, que le permitiría al Tesoro colocar deuda en el exterior, a una tasa razonable. ¿Pero cuánto? El ‘riesgo político’ podría disiparse, pero los inversores también mirarán otro tema: las reservas del Banco Central. Si bien su balance ha mejorado bastante, en gran medida se explica por los desembolsos de organismos internacionales”, señala Invecq.

Por último, si bien al equipo económico parecería no preocuparle el nivel de reservas ni de TCR, esto no implica que no cambie la estrategia luego de octubre, sea por elección propia o como consecuencia de los movimientos del mercado

“Hoy en día, el Gobierno prioriza consolidar el proceso de desinflación, y por ello prefiere no comprar divisas al interno de la banda, así como trata de mantener a raya al tipo de cambio oficial (vía intervención en futuros, desregulaciones para la inversión financiera de no residentes, etc.)”, dicen. 

Pero la realidad podría ser otra a fines de 2025. 

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