Apelar a la ética y la moral: otra mirada para frenar la pandemia

Covid-19 La otra mirada

El Covid-19 nos interroga acerca de cómo las medidas para su contención y mitigación acarrean restricciones sobre nuestras vidas cotidianas. Vemos afectadas nuestras libertades esenciales y hasta las elementales como la de trabajar y transitar. De estas restricciones nadie está exento.

Más de 2 mil millones de personas en el mundo, en este mismo momento, están en confinamiento. Existen órdenes estatales que así lo determinan. Las razones son ciertas puesto que para aquellos con un sistema inmunitario debilitado, los ancianos y los muy jóvenes, existe la posibilidad de que el virus pueda causar una enfermedad del tracto respiratorio más baja y mucho más grave, como una neumonía o bronquitis.

Hasta ahora, alrededor del 15% al ​​20% de los casos se han vuelto graves y requieren, por ejemplo, de tratamientos tipo de terapia intermedia e intensiva en los hospitales. Se considera que este corona virus, el Covid-19, es más leve que el SARS (Síndrome respiratoria agudo grave) y el MERS (Síndrome respiratorio de Oriente Medio) y lleva más tiempo desarrollar síntomas.

Sobre las medidas de distanciamiento social existe amplio consenso en la comunidad científica aunque no del todo. También se dice que la inmunidad se logrará si se contrae el virus como ocurre con otras enfermedades respiratorias. El país no puede parar, se dice, pues la repercusión social sobre los alimentos e inseguridad en las calles pueden volverse contra la estabilidad de las instituciones y de la misma pandemia a contener.

Al respecto y a modo de ilustración para comparar con otras enfermedades, vemos que Italia registró días atrás y en un sólo día la cifra de 919 muertos, la más alta de fallecidos con Covid-19; mientras que también al día mueren aproximadamente 24 mil personas de cáncer, 18 mil de enfermedad cardíaca y 4 mil personas de diabetes.

Considero que toda acción de salud pública, de política y economía debe contener fundamentos morales para su puesta en ejecución, caso contrario, el Estado empieza a adquirir un rol superlativo sobre los individuos, lo que no implica dejar de lado medidas sanitarias para evitar mayores contagios.

¿Dónde están esos límites  y el punto de partida para la toma de decisiones? A mi modo de ver está en el terreno moral como la disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano en cuanto al bien y al mal con su debido carácter multidisciplinario que discurre sobre la política, el derecho y la economía. Proceder en contrario, sería abdicar de la reflexión crítica e implica la aparición de un nuevo orden social a escala mundial que podría desembocar en situaciones de las que luego serán difíciles de rever.

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