
“Este es uno de los días más felices de mi vida. Hoy el peronismo ganó en Marcos Juárez después de 53 años y lo primero que me salió fue mirar al cielo y agradecer a mi abuela (Yamili Bárbora de Nasif) una de las mujeres que se jugó la vida por Perón en la contra revolución frustrada de 1956 y que tuvo que esperar 17 años para en el ´73 ser parte del último triunfo peronista, hasta ayer, en Marcos Juárez”
Nadie le podrá quitar a José Almoualem (que a los 74 años sigue militando como el primer día) el derecho a expresar con esa emotividad lo que significó el triunfo de Germán Font. De hecho, le había dicho al candidato en el arranque de la campaña: “no me voy a morir sin volver a tener un intendente justicialista en mi ciudad”. Y el pronóstico se cumplió.
Font, un joven dirigente agrario que logró unir a todas las “tribus” peronistas de MJ, incluído el “cordobesismo” del gobernador Llaryora, arrasó con el 46% de los votos y dejó segundo por más de 25 puntos al histórico PRO-UCR, Pedro Dellarossa, el mismo que en el 2014 patentó qué Marcos Juárez era el “Km 0” de la coalición “Cambiemos”.
Hasta ahí nada para objetar.
Para los ganadores ayer fue un “día peronista”, con sol y triunfo.

Para el “panqueque” Dellarossa (fue macrista-radical y luego se fue a ocupar cargos en el gobierno de Llaryora) marcó el fin, con mucha pena y poca gloria, de un ciclo hegemónico que comenzó en 2014. Los vecinos de Marcos Juárez no le perdonaron su doble o triple “casaca” y de nada le valieron los apoyos que le hicieron llegar Mauricio Macri, Patricia Bullrich, y el piantavotos de Luis Juez. Ni mucho menos la visita extemporánea, vino el miércoles pasado, de la olvidada Gabriela Michetti.
Pero donde los estrategas de la Casa Rosada deberían poner el foco es en el bochornoso y errático papel del gobierno nacional.
Ayer el sello de La Libertad Avanza no figuró en las 7 boletas que compitieron.
¿Y por qué no apareció la sigla LLA en una elección tan simbólica como la de Marcos Juárez? Porque su líder provincial, el ex estacionero, Gabriel Bornoroni, directamente le negó el uso del sello a Gerardo Pasquali, que al final armó un rejunte con radicales “delorelistas” y macristas disidentes y terminó tercero con apenas el 16% de los votos. El domingo por la noche en el bunker desolado de Pasquali recordaban cómo quiso trompear a Bornoroni cuando éste le hizo el vacío.

Las preguntas en el ámbito político de MJ se amontonan. ¿Bornoroni jugó a perdedor en MJ por instrucción de Karina Milei y los primos Menem que así lo acordaron con Llaryora? ¿Bornoroni no quiso “quemar” el sello LLA sabiendo que perdería por más de 30 puntos? ¿La deserción planificada por Bornoroni en la elección de ayer es un mensaje anticipado a Luis Juez y De Loredo de que Karina y los Menem sólo jugarán con “soldados propios” las próximas elecciones y que no habrá lugar para alianzas ni coaliciones?
Para colmo, la fragmentación del espacio que fue hegemónico en MJ desde 2014 en adelante, fue total. Verónica Crescente que supo ser secretaria de gobierno de Dellarrossa en MJ y en 2022 compitió bajo el sello de Unión por Córdoba de Schiaretti, ahora usó la sigla Unión Vecinal, una fuerza política creada en la dictadura por Henry Dellarossa (el patriarca de la familia) para ser “comisionado” – un intendente puesto a dedo – del último turno militar y luego electo 6 veces. Crescente no figuró ni en el podio y salió cuarta.
Y para completar el rompecabezas desarmado de LLA, el Partido Libertario, el único que se animó a levantar las banderas del liberalismo, sacó un misérrimo 1.7% de los votos.
Un día después del desastre electoral en MJ, el silencio tuitero del presidente Milei y de sus principales voceros adquiere valor de noticia.
Para todo el ecosistema liberal es muy duro leer, y asimilar, el título del más antiperonista de los medios, La Voz del Interior: “El peronista Font ganó por paliza y será el próximo intendente de Marcos Juárez”.



